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El armamento azteca

A continuación les presentamos un artículo de nuestro colaborador Borja Peinado Sánchez, que trata sonbre el armamento de los aztecas. Un tema poco conocido, pero a su vez muy interesante. En este artículo podrán ver no sólo cuales eran las armas ofensivas que utilizaban, sino que también los defensivos. Podremos ver así armas arrojadizas como el átlatl, y el macahuitl, un arma peligrosísima, como bien pudieron experimentar los conquistadores españoles. También veremos cómo los soldados aztecas se protegían en el campo con escudos de fibras vegetales y petos de algodón, que fueron muy eficaces en la guerra.

La Confederación Azteca: orígenes, asentamiento y expansión

Antes de comenzar a hablar sobre este pueblo mesoamericano, es conveniente hacer unas ciertas aclaraciones y sobre todo, saber de dónde proviene, para ello seguiremos lo expuesto por el profesor Alcina Franch y Jacques Soustelle, debido al carácter de este pueblo veremos como en sus orígenes se mezclan el mito y la realidad a partes iguales.

Con el término azteca, que es bastante impreciso e inexacto, se designa a un conjunto de pueblos que en el siglo XV se hicieron con la hegemonía de la zona central de México. Estos pueblos tenían rasgos y caracteres bastante diversos pero a pesar de ello los aztecas tenían 2 rasgos en común: hablaban náhuatl y compartían una misma historia.

La historia de los aztecas es bien conocida gracias a fuentes escritas como el códice Boturini también conocido como tira de la peregrinación. Según estas fuentes, tres fueron los grandes momentos históricos de los aztecas: el llamado éxodo o peregrinación, la fundación de Tenochtitlán y el apogeo del pueblo azteca¹.

Los aztecas procedían de una legendaria patria que se llamaba Aztlán la cual estaba situada en la periferia noroccidental mesoamericana si bien los arqueólogos no han podido ubicar este lugar. Los aztecas parten de Aztlán e inician el éxodo que dura desde el siglo XII hasta el siglo XIV. Buscan un lugar donde fundar su capital. Uno de estos grupos, los mexicas, se adentraron en el valle de México. En esta zona vivían pueblos tan belicosos como los colhuas. Los mexicas solicitaron a éstos, permiso para poder asentarse y se lo concedieron. Pero el territorio en el que se ubicaron no les gustó ya que allí solo crecían chumberas y vivían serpientes. Sin embargo, los aztecas se adaptaron.

Llegó un día en que se produjo una gran ceremonia en la que los aztecas tomaron a la hija del jefe de los colhuas y la despellejaron viva. A continuación, uno de ellos, se enfundó la piel y se presentó delante del padre de ella. El jefe de los colhuas mandó a su ejército capturar y expulsar a los aztecas. Los aztecas huyeron y huyendo de los colhuas se internaron en un pequeño islote del lago Texcoco.

En este islote de suelo pantanoso no crecían más que cañaverales y chumberas y solo vivían culebras e insectos. El pueblo azteca se veía abocado a un simple islote. Los sacerdotes se dieron cuenta de que el pueblo estaba descontento y le informaron al caudillo de los aztecas, Tenoch. A su vez estos sacerdotes supieron calmar la situación comunicando al pueblo y a Tenoch que habían visto la señal que según sus mitos los dioses les enviarían para indicarles cuál sería su lugar de asentamiento definitivo. El pueblo se calmó. La señal era la de un águila culebrera que se encuentra picoteando una culebra, ambos animales situados sobre un nopal, que si nos fijamos es enseña nacional de México hoy en día.

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En un primer momento, la capital de los aztecas era una población muy humilde de simples chozas que algunos autores sitúan en el 1325, otros en el 1350 y hoy en día la fecha probable es 1370. Esta ciudad no era otra que Tenochtitlán. El primer problema que tuvieron que solventar los aztecas fue que el islote era pequeño y que no disponían ni de terreno para vivir ni para cultivar. Los aztecas dieron prueba de su ingenio y de los conocimientos adquiridos y pusieron en práctica un sistema de cultivo denominado chinampas o sementeras lacustres.

Una vez que los aztecas solucionaron sus problemas de subsistencia empezaron a participar como mercenarios en las numerosas guerras que mantenían las ciudades de la ribera del lago Texcoco. Pronto se dieron cuenta de su poderío militar, y se percataron de que resultaría más beneficioso luchar en favor de ellos mismos.

Tras esto los aztecas en torno al año 1433 fundaron la Triple Alianza que estaba constituida por Tenochtitlán, Texcoco y Tlacopán. De esta manera, se empezaron a fraguar las bases de la poderosa confederación azteca en la cual Tenochtitlán estaría al frente de las tropas y se encargaría de dirigir la política exterior de la confederación. Muy pronto dominaron a los restantes pueblos y valles vecinos pues entre los aztecas había unas ansias de conquista que no conocía límites. Solo con la llegada de los españoles se frenó esta política imperialista.

Durante el siglo XV, los aztecas se habían ya expandido por las zonas huastecas, por el valle de Toluca y el valle de Oaxaca. A principios del siglo XVI, la Confederación Azteca contaba con 38 provincias que eran tributarias de Tenochtitlán las cuales las gobernaban instalando en ellas guarniciones militares que se encargaban de controlar a la población y recaudar los tributos económicos y en seres humanos.

El último caudillo de los aztecas Motecuzohma Xocoyotzin que dirigió los designios de la federación entre 1502 a 1520. Además de alcanzar los límites más amplios intentó una labor de homogeneización cultural entre las diferentes tierras de la confederación. Sin embargo, esta idea de unidad se vio cortada con la llegada de Hernán Cortés.

Como podemos ver, la historia ya nos deja extractos de lo que será la sociedad azteca. Un pueblo muy belicoso y donde la religión y por extensión el sacerdocio va a tener una gran influencia.

El armamento

Pasaremos a dar unas breves pinceladas sobre cuáles fueron las armas que se usaron en las contiendas mexicas.

Antes de proceder a su esquematización, debemos saber el principal problema que tenemos es que han sido encontradas siempre fuera de contexto, es decir, que tal como nos indica Marco Antonio Cervera en muchos casos son objetos sin procedencia que forman parte de colecciones privadas. La mayor parte de las armas que vamos a describir están hechas de piedra y excepcionalmente se encuentran de madera pero como todos sabemos es un material que no soporta demasiado bien el paso de tantos siglos. Para su clasificación, atenderemos al profesor Quesada donde podemos encontrar la diferenciación entre armas ofensivas y defensivas.

Átlatl

Es uno de los artefactos más antiguos y se ha constatado su uso tanto para la guerra como para la caza. Su morfología está constituida por un mango de madera con una ranura donde se apoya una saeta que ayudada por este propulsor alcanzaba mucha mayor distancia que lanzada simplemente a mano, concretamente pueden llegar a más de cuarenta y cinco metros. Los ejemplares conservados son de aproximadamente sesenta centímetros de longitud y unos treinta y cinco de ancho.

lanzas

Hay un abierto debate sobre la munición que usaba este arma. Por un lado, están los autores que creen que se componía de dos partes y cuando la punta queda inserta en el objetivo la saeta se desprendía y debía recuperarse para insertar una nueva cabeza perforadora. Sin embargo se corre el peligro de no resultar demasiado rápido e inutilizando el arma. Por otro, investigadores creen que estarían unidas en un solo cuerpo y el guerrero portaría un manojo de ellas en la mano o en una especie de carcaj, se basan en representaciones escultóricas y de códices.

Detalle del códice Fejervary Mayer

Detalle del códice Fejervary Mayer

Sea como fuere, en lo que coinciden muchos autores como José Lameiras es que las batallas empezarían con una lluvia de proyectiles y seguiría con una carga cuerpo a cuerpo con armas de corta distancia. Pero a estas posibles combinaciones nos referiremos en artículos posteriores.

Arco (Tlahuitolli)

Es una de las armas más antiguas creadas no sólo por los aztecas, sino por la humanidad. Torquemada nos relata: “Fue esta arma, entre aquellas gente la más común y usada desde sus principios, de cuantos han tenido; y es de creer, que la necesidad de la guerra, y de mantenerse de caza, habrá sido la de descubrir este arte; y bien podían los indios andar desnudos […] pero no será posible que anden sin arco y flechas”.

Ponía distancia entre el lanzador y el objetivo y su uso duró incluso hasta la Edad Media. Las flechas que solían usar eran de un solo tipo y sus puntas estaban realizadas con obsidiana o incluso espinas de pescado. Según la arqueología experimental se ha comprobado que un arquero bien entrenado podía lanzar doce flechas por minuto y se dice que los arqueros de Tehuacan tenían la habilidad necesaria para lanzar dos y tres flechas al mismo tiempo. No se han encontrado evidencias del uso de venenos en las mismas.

Honda

Por lo que parece, esta arma no ha sido excesivamente registrada en su uso para la guerra. El diseño no debía diferir del que todos conocemos para nuestra propia edad media. Se basaría en una pequeña correa con una bolsa donde se depositaría el proyectil y gracias a la fuerza centrífuga – y una gran habilidad- se conseguía un gran impacto. Pese a la creencia, cualquier piedra no era válida como proyectil (o al menos como un buen proyectil) y se sabe que algunos tributos que los mexicas impusieron a sus enemigos se trataban de dichos proyectiles pulidos. Además, para complementar el municionamiento, según cronistas de la época las mujeres se dedicaban a su confección.

Hasta aquí hemos visto las armas arrojadizas de las que dispuso este pueblo. Ahora, pasaremos a mostrar las armas de combate cuerpo a cuerpo.

Lanzas

Se trata de un arma de tipo enastado de 1,90 metros aproximadamente. Aunque hemos de añadir que algunas de ellas están hechas para ser lanzadas con lo que su longitud se reduciría. Solía estar realizada en madera y al final la punta estaba hecha de pedernal u obsidiana. La más famosa era llamada teputzopilli en cuya punta se insertaban pequeñas navajitas del material citado.

lanza_zpsa02ccdadÉstas no solían disponer de regatón (parte inferior de metal que se pone en las lanzas para evitar su desgaste). La función de las lanzas eran las obvias del ataque cuerpo a cuerpo, pero hemos de caer en la cuenta que se usarían de manera muy distinta que en Europa, pues en la guerra mesoamericana no existía la caballería.

Maza

Quizá, según expertos como Marco Antonio Cevera, la más antiguas de las armas mesoamericanas. Para más inri, su tipología es mucho más variada que en occidente. Curiosamente de esta arma se tienen muy pocos registros en códices, fuentes escritas o escultóricas, pero si se han recuperado arqueológicamente.

Por su capacidad lesiva, contundente y fracturadora de huesos principalmente, se ha discutido mucho entre los expertos llevando a plantear que tendrían una función de herir más que de matar, lo que entraría en consonancia con las teorías sobre las guerras floridas (de las que se hablará en otro artículo), pero no se ha llegado a día de hoy a un posicionamiento claro.

Macuahuitl

Hemos dejado para el final el arma por excelencia de este pueblo guerrero. Es el arma más icónica que se trata de un bastón de aproximadamente setenta centímetros elaborado seguramente en madera de pino (es la madera que más abunda en la zona) al que se le insertaban navajillas prismáticas de obsidiana. Para su sujeción se usaban resinas de huizache, pino o mezquite.

Para conocer el devastador poder de este utensilio, acudiremos a una narración de Francisco Hernández de Córdoba donde relata: “que dividen a veces a un hombre den dos partes de un solo tajo, con tal de que sea este el primero, pues todos los demás son casi nulos e inútiles, tales son la agudeza de esta arma y su fragilidad”.

Macuahuitl_zpsc072144d
Y llegamos a las armas defensivas que podemos dividir básicamente en dos: el ichcahuipilli (un peto de algodón recubierto con sal) y el chimalli (el escudo azteca). El padre Acosta nos dice: “Para defenderse, usaban rodelas pequeñas y escudos, algunas como celadas o morriones y vestíanse de pieles de tigres o leones u otros animales fieros”. Aquí encontramos un testimonio muy interesante, pues la vestimenta de ciertos tipos de animales no era casual, pues era lo que diferenciaba el estatus de los guerreros y su pertenencia a los guerreros jaguar y águila, pero abundaremos más en esta cuestión en posteriores artículos.

Los petos y cascos de algodón se metían en sal para endurecerlos obviamente, pero se han prodigado teorías sobre que podrían estar rellenos de sal para mejorar su efectividad, pero desgraciadamente no se ha conservado ninguna de estas piezas. De lo que si tenemos abundante información es del otro factor del binomio defensivo.

escudos

Los escudos son realmente importantes. De hecho son una de las piezas más representadas en los dioses junto al átlatl, solían estar hechos de materiales vegetales como carrizos, maderas y el ixtle que era tejido a la manera de la cestería. Existían chimallis ceremoniales que usaban una rica plumeria elaborada por los amantecas (nombre dado a los artesanos de las plumas) que gozaban de un status muy alto, incluso el emperador Carlos V llegó a recibir varios de estos escudos ceremoniales.


¹ El término azteca es el que se utiliza en Europa para referirse a este conjunto de pueblos. En México de manera común a los aztecas se les denomina mexicas. Los aztecas se autodenominaban nahuas, chichimecas y mexicas.

One thought on “El armamento azteca

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