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El concepto de guerra entre los mexicas.

En el anterior artículo, El armamento azteca examinamos brevemente las armas usadas por este belicoso pueblo, pero éstas no eran empuñadas por capricho y por eso en el texto que tenemos a continuación nos encargaremos de hacer una radiografía a la concepción, al tipo de guerras que practicaron los aztecas. Guerras que como podremos observar suscitan un acalorado e interesante debate académico y sobre las que hoy en día se tienen más dudas que datos claros, además aprovecharemos para desmentir numerosas afirmaciones que se han hecho sobre ellas.

Acompañadnos pues, a este interesante viaje en el tiempo.

La historiografía clásica (Soustelle, Lameiras,etc.) nos muestra la existencia de dos tipos de guerra: por un lado la guerra de conquista –ocoltic yaoyolt- y las célebres guerras floridas –xochiyaoyotl-  las primeras serían guerras en las que ampliar el territorio mediante el conflicto armado, mientras que las segundas estarían destinadas a ampliar fronteras pero el peso más importante estaría en la captura de prisioneros que permitiría a los estratos inferiores de la sociedad subir de categoría en función de lo que se pudieran distinguir en una batalla. Pero tras este velo de simplicidad, la musa Clío nos demuestra –una vez más- que no todo se puede categorizar de manera tan simplista. Por ello pasemos a analizar, usando la historiografía de reciente publicación, cada tipo de guerra e intentemos esclarecer el porqué y para qué de las mismas.

Guerras de conquista

Aquí hemos de empezar a matizar, pues no en todos los casos se trataba de una ocupación política como podemos observar desde nuestra óptica, muchas veces simplemente se esperaba una tributación específica. Es más, autores como Kobayashi nos dicen que en este tipo de campañas también se obtendrían prisioneros pero que éstos tendrían menos valor que los capturados durante las guerras floridas.

El casus belli de este tipo de conflictos podía ser muy variado, pero normalmente nos encontraremos por muerte de mercaderes, muerte u ofensa de embajadores y no aceptar el pago del tributo.

Sobre la primera, hemos de decir que los mercaderes mexicas funcionaban como espías pues eran los únicos que podían conocer el estado de las defensas, la calidad y cantidad del ejército enemigo. Encontraremos pruebas en el Códice Mendocino y en testimonios de españoles como Durán que habla de estos mercaderes/espías como “[…] mensajeros que para este efecto estaban nombrados en la corte, que no servían para otra cosa sino de correos y postas y embajadores. Los cuales tenían particular ración y salario […]”. Aunque hemos de advertir en estas líneas que no todos los mercaderes estaban relacionados con el espionaje.

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Pero de las tres causas aquí citadas, los últimos estudios afirman que la más común e importante era no aceptar el pago del tributo. Cuando un señorío rehusaba el pago, se le invitaba dos veces más a hacerlo efectivo y si persistía en su conducta, se emprendía la guerra. Si accedían al pago después de las primeras llamadas no se les exigía una carga demasiado pesada, pero si la llamada llegaba a la tercera vez y la guerra se producía, el tributo que se le exigía era el producto que más dificultades entrañase conseguir para ellos. A partir de entonces el recaudador pasaría cada ochenta días y se contaba con una impresionante a la par de importante infraestructura liderada por el huey calpixqui, el recaudador de impuestos.

Tambien hay autores como José Lameiras, que proponen que estas guerras, en algunas ocasiones buscarían la eliminación total del enemigo, bien sea para expandir los territorios disponibles para los mexica o para controlar la población alrededor. Sin embargo, acaba concluyendo en que esta práctica debió ser extremadamente calculada y se encuentran con testimonios como los de Tlacael, un militar azteca al que Durán hace hablar en sus textos: “[…] si los venciesen y desbaratasen, que les doblase nel tributo y que con esto quedarían castigados, porque el destruirlos a todos era imposible y gran inconveniente el destruir pueblos de tanta riqueza y que para poblarlos no había gente, que que los quisiesen tornar a poblar […]

Es decir, los propios aztecas sabían que doblando el tributo se les quitaba la posibilidad de mantener un ejército o a rebeldes con los excedentes de producción, con lo que volvemos a la tesis expuesta al principio de este apartado.

Aun así, este autor nos propone otras causas por las que se llevaría a cabo la guerra, estas son:

  • Las emprendidas por un nuevo señor recién ascendido al trono, pues el cronista Sahagún nos dice que era costumbre que los nuevos señores dijeran el siguiente juramento: “Cuauhtica ocoloyotica in ixnexti tlatocayotl” (con trabajos de guerra viene a ser señor).
  • Campañas bélicas periódicas contra los enemigos de las fronteras con el objetivo de debilitar su población, entrenar a sus soldados y dar recompensa a los más distinguidos. Estas son las que estarían relacionadas con las guerras floridas y las que más en duda pone hoy en día la historiografía actual, de esto se hablará en el siguiente punto.
  • Campañas extraordinarias de carácter ofensivo o defensivo emprendidas ante la necesidad de cubrir ciertas demandas de tipo económico, social o político. En éstas se implicaban una especie de “Estado mayor” que planeaba toda la logística y la campaña en sí. Pero de la planificación, formación y demás cuestiones del ejército mexica se hablará en posteriores artículos.

Pasemos ahora a intentar comprender el tipo más característico de la guerra azteca, las famosas guerras floridas.

Guerras floridas

Este tipo de guerra ritual, buscaba la captura de prisioneros para los sacrificios religiosos, debemos recordar que toda la cultura azteca gira entorno a la leyenda de los cinco soles y de cómo los dioses se sacrificaron por la humanidad pero exigen alimento en forma de sangre. El origen de este conflicto parece estar ca. 1428 en el reinado de Moctezuma Ilhuicamina y debemos ser conscientes que no se puede aplicar a otro pueblo que no sea el mexica.

Códice magliabechiano

Códice Magliabechiano

Desde la historiografía tradicional, se ha querido ver que aparte de conseguir cautivos se ampliarían las fronteras, pero las nuevas investigaciones como las del profesor Marco Cervera, quieren hacer ver las incongruencias de estas teorías. Nos pone de ejemplo al clásico libro de Soustelle donde nos dice: “Primero descargaban sus proyectiles los arqueros y los lanzadores de dardos, y después los guerreros armados con macanas y escudos se lanzaban al asalto […] Pero cuando los guerreros se ponían a luchar cuerpo a cuerpo la batalla adquiría un aspecto completamente diferente del que tendría cualquier batalla en nuestro mundo antiguo. Porque el guerrero mexica no trataba tanto de matar enemigos cuanto de capturarlo para sacrificarlos”. No hace falta ser muy ducho en la materia, para comprobar que si lo que se quería era capturar prisioneros las flechas y los dardos hacían flaco favor a este menester.

Otros autores, proponen que este tipo de guerra sería una manera de mantener a los guerreros entrenados y era la forma en la que los jóvenes conseguían su ascenso social. Son multitud las fuente que avalan esto como la del padre Sahagún que nos comenta en su Historia general de las cosas de Nueva España: “Mira que te valdría más perderte y que te cautivasen tus enemigos, que no que otra vez cautivases en compañía de otros, porque si esto fuese pondrían otra oreja, que parecieses muchacha, y más te valdría morir que acontecerte esto. Y esto era grande afrenta […]”.

De estas guerras, se ha derivado que la captura de los prisioneros se llevaría a cabo en lugares no muy apartados desde donde partiera el ejército, pues se sabe que los prisioneros debían ser sacrificados en buen estado de alimentación y no se podía correr el riesgo de que escaparan.

Isabel Bueno, nos ilustra mostrándonos como el enfrentamiento debía ser cuerpo a cuerpo y las argucias como emboscadas, trampas, etc. no eran permitidas. El lugar era pactado y las fuentes nos aseguran que se debía llevar la misma cantidad de hombres por cada bando, de tal manera que sería la propia captura y el cansancio el que marcaría el fin del combate. Nos arroja otro dato curioso y es que en las últimas décadas de la existencia azteca, se introducirían técnica como el asedio para estas guerras, hecho que lleva a autores como Ross Hassig a creer que estos conflictos se acabarían convirtiendo en una antesala a la guerra de conquista. Pero como decimos esto sólo sería aplicable a las última décadas de los aztecas y no está avalado por demasiados autores hoy en día.

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Códice Azlatitlán. Fundación de Tenochtitlán

Hay dos teorías sin embargo que si se están abriendo paso en nuestros días. Una de ellas donde se quiere ver en la guerra florida (aparte de la captura de prisioneros y entrenamiento de guerreros) como una forma de demostración de fuerza política por parte de los mexicas, evitando las matanzas a las que aludíamos en la guerra de conquista. Así pues se conseguía mantener un poder basado en la percepción y al ser un conflicto de baja intensidad permitía tener un ejército para atender asuntos que si necesitasen de todo el impacto guerrero.

Por otro lado, la otra teoría vendría a ser que esta guerra se usaría para encubrir grandes derrotas. Pactarían guerras de este tipo con potencias menores y conseguirían mantener ese poderío que todos tenemos en nuestra imaginería. Necesitamos hacer constar que estas dos últimas teorías pertenecen al campo de la “especulación” histórica pues las fuentes arrojan datos contradictorios al respecto o nos dejan muy poca información. El principal problema es que en las fuentes escritas hay una fusión de ambos tipos de guerra ya que en las guerras de conquista se solía hacer también prisioneros (aunque se ha determinado que estos “valdrían” menos que los hechos en las guerras floridas) y no acaban de dejar claro que tipo de conflicto están narrando.

Aún nos faltan dos aspectos sobre los que hablar. ¿Qué tipo de combate se llevaba a cabo? Y ¿Qué beneficios obtenían de la captura de prisioneros?

Respecto a la primera pregunta, volvemos a estar escasos de fuentes. Se ha llegado a pensar que los aztecas podrían haber desarrollado un sistema de lucha en el cual las armas serían usadas para inmovilizar al enemigo, una especie de kali filipino. Pero queda todavía por contestar que pasa con las armaduras y escudos –si es que los llevaban al combate- pues entorpecen los movimientos.

Respecto a la otra pregunta, tiene mucha mejor respuesta. Pues el Códice Mendocino nos da una lista de logros:

  • “- Si iba a la guerra y no capturaba ningún prisionero, Cuexpalchicacpol (NdA: esto es el nombre del rango que se le otorgaría). Usaba solo traje de ixtle (NdA: Material de fibra vegetal, simple).
  • Si capturaba un prisionero en su primera batalla, Telpochtli yaqui tlamani. Usaba traje de algodón.
  • Si eran dos o tres los prisioneros, se les daba mando y podían ser instructores. Podían usar el traje de Cuextecatl o Papalotlahittli. (NdA: es una especie de traje derivado la cultura huasteca con gorro cónico).
  • Si capturaban cuatro prisioneros, se convertirán en capitán o tolnahuacatl. Podían usar el traje de Ocelotl (guerrero jaguar).
  • Si capturaban cinco prisioneros, capitanes llamados quauhyacame. Podían usar el traje de Xopilli.”

Sea como fuere, debemos sonsacar la importancia de este tipo de conflicto en la sociedad azteca, me gustaría terminar este pequeño escrito con unas palabras de Hernán Cortés, pues incluso a él intentaron capturar:

“E como yo estaba muy entendido en socorrer a los que se ahogaban, no miraba ni me acordaba del daño que podía recibir; y ya me venían a asir ciertos indios de los enemigos, y me llevaran”.

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