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El Panjandrum

Algunos de los proyectos armamentísticos del hombre se caracterizan más por su fantasía e ingenuidad que por sus posibles resultados reales y físicos, un simple examen científico o de sentido común revela lo absurdo de algunas ideas y por extraño que parezca, se intentaron llevar a cabo con las consiguientes pérdidas económicas que tales proyectos requerían.

Uno de estos «asombrosos» proyectos fue el «Panjandrum», llamado así por una creación fantástica del escritor Samuel Foote, quien en el siglo XVIII describía a unos seres horribles que «luchaban a la usanza de Lancashire hasta que se agotaba la pólvora que llevaban en los talones de sus botas.»

 

Portada de Panjandrum de Samuel Foote

Portada de Panjandrum de Samuel Foote

El artefacto sería una monstruosa rueda gigante de fuegos artificiales que avanzaría sobre las playas de Normandía para destruir la Muralla del Atlántico, el problema era que desde el principio no existía tal Muralla como la entendían los diseñadores de semejante engendro.

 

Constaba de un par de ruedas gigantes separadas por unos tres metros y unas llantas de 30 cms de ancho, el eje era una potente carga explosiva que estallaría al chocar contra la «Muralla del Atlántico». El peculiar método de avance estaba basado en la descripción de Samuel Foote «la pólvora que llevaban en los talones de sus botas», en los bordes de ambas ruedas se fijarían unos 17 cohetes cargados de cordita que propulsarían el artefacto sobre la playa.La idea original, fue de un capitán de agrupación de operaciones combinadas y fue aprobada por la Dirección de Producción de Armas Diversas de la Marina Británica.

El Panjandrum

El Panjandrum

En septiembre de 1943 ya se disponía de un prototipo para realizar las pruebas y tras unas impresionantes medidas de seguridad, con convoy nocturno incluido se llegó a las playas, una vez allí sorprendentemente se levantaron todas las medidas de seguridad y ante excursionistas se presentó al «Panjandrum Mark 1», se lanzó el artefacto desde una embarcación de desembarco, avanzó haciendo eses y fue aminorando la velocidad hasta quedar inmóvil, se esperaba de él que la velocidad iría en progresión hasta alcanzar los 100 Km/h pero eso no sucedió, lejos de deprimirse ante los fallos se cree que el problema es que llevaba pocos cohetes y que por eso se había detenido, ¿solución? más cohetes en las ruedas.
Se aumentó el número de cohetes que impulsaban semejante monstruo hasta 70 cohetes, una de las ruedas se hundió en la arena, con lo que el «Panjandrum» perdió el rumbo, se soltaron varios cohetes con el consiguiente aumento de la inestabilidad y al final volcó.

Tras el estudio de tan lamentable prueba , era obvio que el aparato era inestable, ¿Solución? una tercera rueda entre las otras dos, es de lógica que tres ruedas en un terreno accidentado no aumentan la estabilidad sino que es disminuida notablemente tras la merma de la distancia entre las dos ruedas principales, a mayor distancia entre ruedas, mayor estabilidad.

Se realizó la prueba de la tercera rueda, el engendro avanzó playa arriba impulsado por sus 70 cohetes, la tercera rueda que era la que mas soportaba los accidentes del terreno quedó destrozada, el «Panjandrum»dio la vuelta y se volvió adentrar en el mar y volcó mientras 70 cohetes hacían hervir el agua a su alrededor.

La tercera rueda no servía así que se decidió que si se sujetaba la rueda con dos cables a unos cabestrantes fijados a los extremos, estos harían un efecto de frenado y se podría dirigir el artefacto, el problema fue que la humareda de los cohetes ocultaba la marcha de la rueda y el aumento de peso constituyó otra desventaja aparte de que los cohetes impulsores se soltaban con el consiguiente riesgo para los hombres que hubiera a su alrededor, se realizó otra prueba más en una playa llena de cráteres, las ruedas acabaron destrozadas, los cables de guiado enrollados alrededor del aparato tras un alocado zigzagueo por la playa, lejos de echarse atrás , en enero de 1944 se realizó la última prueba ante varios funcionarios de gobierno y jefes de las Fuerzas Armadas, el «Panjandrum» avanzó sobre la playa, aumentando su velocidad, se soltó un cohete y luego varios más, el artefacto avanzó erraticamente por la zona de pruebas para asombro de los presentes, dio la vuelta y se volvió por donde había venido, cayó de costado y allí quedo convertido en un amasijo de chatarra carbonizada por el efecto de 70 cohetes. Allí fue el fin del «Panjandrum».

muro

Imagen idealizada del proyecto

La idea era que el «Panjandrum» avanzara mediante el sistema de reacción, idea que posiblemente hubiera dado resultado si las ruedas girasen solo cuando los cohetes se mantuvieran encendidos cuando apuntaran hacia atrás, entonces y siempre teóricamente esta gigantesca rueda hubiera avanzado como un vehículo a reacción pero en el «Panjandrum» entraba también el principio de lo que los ingenieros llaman «impulso rotativo», en un vehículo a reacción el mayor o menor número de cohetes influye en la velocidad del vehículo, en un vehículo tan especial como era el «Panjandrum» el impulso de los cohetes se traduce en una rotación de las ruedas, en el cual varios cohetes ejercen fuerzas en distintas direcciones, por lo cual las ruedas patinan y más si hablamos de un terreno como puede ser la arena, otro fallo sería la dirección, el «Panjandrum» no era un carruaje sino que eran dos ruedas gigantescas, bastaba que una roca pequeña en la arena ladeara el aparato con el consiguiente cambio de rumbo, con lo cual el arma lanzada contra el enemigo podía volverse contra el atacante.

Pero ¿por qué se dio luz verde al proyecto? Por romanticismo y guerra psicológica, la idea de una gigantesca rueda vomitando fuego y humo sobre el enemigo resultaba algo fantástico e incluso aterrador pero a nadie se le ocurrió pensar en los efectos prácticos.

 

 

 

 

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