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Caballeros del Aire. El Raid Italiano Sobre Viena.

En agosto de 1918 los italianos lanzaron un sorpresivo raid aéreo sobre Viena. El objetivo: no destruir nada, sino lanzar miles de panfletos propagandísticos. La empresa estaba dirigida por un poeta al mando de una escuadrilla decorada con los viejos símbolos venecianos.

Antecedentes

En el verano europeo de 1918 el Frente Alpino estaba estancado, como la gran mayoría de los frentes de la Gran Guerra. A los éxitos iniciales austro-hungaros le siguió una serie de ofensivas italianas que estabilizaron  la línea.

Así, a fines de 1917 los austríacos reforzados por tropas alemanas derrotaron completamente a los italianos en la sangrienta batalla de Caporetto, que fue un desastre táctico y estratégico con un alto coste de vidas del bando italiano. Los poderes centrales incluso estuvieron a punto de volver a tomar la zona del Véneto (que habían perdido en 1866), pues los italianos se estaban retirando en desbandada hacia el río Piave.

Todo parecía ganado para los Poderes Centrales, que avanzaban en dirección al Véneto. Pero se toparon con una tozuda resistencia italiana en Monte Grappa, y en Junio de 1918 sufren una contundente derrota en el Piave. Los italianos se habían recuperado de su derrota inicial, y con la ayuda de materias primas del Reino Unido, Francia y Estados Unidos, pudieron ganar una batalla decisiva, recuperando todo el terreno perdido.

Alpini en acción en las montañas.

Alpini en acción en las montañas.

La razón de la victoria italiana fue no sólo por la ayuda material, sino que también por el rápido reclutamiento de reclutas (la llamada “Quinta del 99”) y la sustitución del ineficiente General Cadorna por el General Armando Díaz (napolitano de origen español), con ideas más claras y modernas.

Gabriele D´Annunzzio

D´Annunzzio fue uno de los más grandes poetas italianos de la primera mitad siglo XX. De gran sentido nacionalista, en 1915 cuando comenzó la Primera Guerra Mundial para los italianos, el poeta volvió a Italia desde Francia, donde se había retirado. Desde suelo italiano hizo varios llamados patrióticos, invocando la figura de Garibaldi y el Risorgimento italiano, y la ancestral lucha con los austríacos por la supervivencia italiana.

Gabriele D´Annunzzio

Gabriele D´Annunzzio

Pero esto era poco para el poeta. Ansiando acción, se enroló en el Regio Esercito en los Lanciere di Novara, a pesar de sus 52 años cumplidos. A pesar de su edad, realizó varias acciones de combate, incluso a bordo de una lancha antisubmarina MAS en el Mar Adriático.

Pero D´Annunzio se destaco como piloto aviador del Cuerpo Aeronáutico Militar del Regio Esercito italiano, al mando de un bombardero Caproni Ca.3, donde realizó varias acciones de bombardeo a las fuerzas austríacas a lo largo del frente. En 1916 fue derribado, perdiendo el ojo derecho. A pesar de esto se recuperó, volviendo a la acción casi inmediatamente.

Siempre fue idea de D´Annunzzio realizar un vuelo sobre la capital austríaca Viena, no de bombardeo a los civiles, sino propagandístico. Los planes para realizarlo comenzaron en 1917, a pesar de la inicial negativa del Comando Supremo italiano. Estuvieron a punto de lograrlo a fines de ese año, pero su Caproni Ca.3 fue derribado por un caza austro-húngaro.

En 1918, se le concede el grado de Mayor, y se le da el mando del 87 Escuadrón de la Regia Aeronautica, llamado “La Serenissima”, equipado con  aviones de ataque y reconocimiento Ansaldo S.V.A. con el emblema del león de San Marcos, el símbolo de la Serenissima Repubblica de Venezia pintado al costado de los aviones.

Ansaldo SVA de la Escuadrilla "La Serenissima"

Ansaldo SVA de la Escuadrilla «La Serenissima»

Al lograr el mando de esta unidad, D´Annunzzio gestiona con el Comando Supremo la vía libre para realizar el tan ansiado vuelo. Luego de varios esfuerzos y pruebas para conseguirla la autorización definitiva para la empresa tomó forma de un mensaje típico del poeta italiano:

“El vuelo tendrá un estricta carácter político y de demostración; por lo tanto, está prohibido hacer cualquier ataque a la ciudad… Con este raid las Alas de Italia afirmarán su poder indiscutible sobre el cielo de la capital enemiga.

Será su Comandante el Poeta (D´Annunzzio), animador de todas las fortunas del país, un símbolo de la eterna potencia renovadora de nuestra raza.

Este anuncio será el fausto presagio de la victoria”

El Raid

El vuelo sobre Viene no tendría carácter bélico, sino propagandístico y contemplaba un vuelo sin repostar de 1200 km en total ida y vuelta, toda una proeza para un aeroplano de la época. Las únicas armas serían las ametralladoras de 7,7 mm. de autodefensa.

Las aeronaves volarían a través del frente, en un cielo hostil con la posible presencia de cazas enemigos o de Artillería Anti Aérea.

El primer intento de despegue se realizó el 2 de Agosto de 1918, pero los aviones debieron retornar a base luego de unos kilómetros, debido a la intensa niebla. El segundo intento, el 8 de Agosto debió cancelarse luego de fuertes vientos. Finalmente la tercera y definitiva chance llegaría el 9 de Agosto de 1918, cuando en una límpida mañana de de verano, a las 5.50, los Ansaldo despegaban del aeródromo de San Pelagio con destino a Viena.

Uno de los pilotos, Pietro Massoni en su Ansaldo monoplaza

Uno de los pilotos, Pietro Massoni en su Ansaldo monoplaza

La escuadrilla estaba compuesta por un Ansaldo SVA.9 biplaza pilotado por Natali Palli con D´Annunzzio, y diez biplazas (Antonio Locatelli, Girolamo Allegri, Lodovico Censi, Aldo Finzi, Pietro Massoni, Giordano Bruno Granzarolo, Sarti, Francesco Ferrarin, Masprone y Contratti). De estos tres aviones debieron aterrizar apenas despegaron por problemas en el motor. El resto siguió la marcha hacia Viena.

Ya en territorio austríaco la escuadrilla sufre otra pérdida: el avión de Sarti debió realizar un aterrizaje de emergencia en Wiener-Neustadt, a tan sólo 45 kilómetros del destino. El piloto fue capturado por los austríacos luego de prender fuego su aeronave.

Con el resto de los aparatos el Escuadrón La Serenissima alcanza Viena a las 9.20 de la mañana. Allí lanzaron unos 50.000 panfletos escritos por el mismo D´Annunzzio que decían:

«En esta mañana de agosto, mientras se cumple el cuarto año de su convulsión desesperada, y luminoso comienza el año de nuestro pleno poder, de repente aparece el ala de tres colores como una indicación del destino que se vuelve. El destino vuelve. Se vuelve hacia nosotros con una seguridad de hierro. Ha pasado para siempre la hora de Alemania, quien les agita, les humilla y les infecta. La hora de ustedes ha pasado. Como nuestra fe era más fuerte, he aquí cómo nuestra voluntad prevalece y prevalecerá hasta el final. Los combatientes victoriosos del Piave, los combatientes victoriosos del Marna, lo sienten, lo saben, con un éxtasis que multiplica el ímpetu. Pero si el ímpetu no fuera suficiente, el número sí lo sería, y esto se dice para aquellos que tratan de luchar de uno contra diez.»

Lamentablemente para los esfuerzos del poeta, el texto no pudo ser traducido al alemán. El estilo del manifiesto de D’Annunzio fue juzgado como «demasiado literario» por oficiales de inteligencia italiana, quienes reprobaron como «intraducibles» las metáforas de D´Annunzio. Por ello estos panfletos tuvieron una eficacia propagandística casi nula.

Lanzamiento de panfletos sobre Viena

Lanzamiento de panfletos sobre Viena

Pero no sólo se lanzaron estos panfletos. Los aviones lanzaron también unos 350.000 panfletos redactados por el periodista italiano Ugo Ojetti, con un mensaje mucho más directo y eficaz. Estos panfletos sí fueron traducidos al alemán, y consistían en una bandera tricolor italiano con la leyenda:

“VIENESES!

Aprendan acerca de los italianos.

Volamos sobre Viena, podríamos lanzarles toneladas de bombas. No les lanzamos más que un saludo a tres colores: los tres colores de la libertad.

Los italianos no hacemos la guerra a los niños, los ancianos, o las mujeres. Hacemos la guerra a su gobierno enemigo de la libertad nacional, a vuestro ciego testarudo y cruel gobierno que no puede darles paz ni pan, y se alimenta de odio y de ilusiones.

VIENESES!

Ustedes tienen la reputación de ser un pueblo inteligente. Pero ¿por qué se ponen el uniforme prusiano? Ahora, ya ven, que todo el mundo se ha vuelto contra vosotros.

¿Quieren continuar la guerra? Continúenla. Es vuestro suicidio. Que esperan? La victoria decisiva prometida por los generales prusianos? Su victoria decisiva es como el pan de Ucrania: se muere esperando por ella.

PUEBLO DE VIENA, piensen en cada uno de sus casos. Despiértense!

VIVA LA LIBERTAD!

VIVA ITALIA!

VIVA LA ENTENTE!”

Uno de los panfletos lanzados sobre Viena

Uno de los panfletos lanzados sobre Viena

Habiendo lanzado los panfletos, las aeronaves vuelven a Italia, llegando a destino a las 12.40 horas.

Luego se supo que un par de cazas austro-húngaros llegaron a divisar la escuadrilla, pero cuando bajaron a reportar el hecho (no había radios), no fueron creídos por las autoridades.

El resultado

En primer lugar hay que señalar que la incursión fue una proeza del punto de vista técnico. Los aparatos aéreos en aquel momento no estaban previstos para este tipo de incursiones de largo recorrido, y en este caso la mayor parte de la escuadrilla de D´Annunzzio cumplió con lo planificado.

En el frente interno el raid despertó gran fervor patriótico en toda Italia. Significaba la esperanza de una victoria luego de meses de estar a la defensiva. D´Annunzzio fue aclamado como un héroe, algunos propusieron que fuese condecorado en la Plaza del Capitolio de Roma, pero él mismo rechazó esta propuesta. El poeta se convertía ahora en un héroe popular nacional.

En Viena, el raid también causó mucha impresión. En una capital aquejada por la escasez y las penurias las palabras de los panfletos, sumadas a los reportes de descontento de los soldados del frente, hizo que los civiles tengan cierta aprehensión al conflicto, disminuyendo el espíritu combativo de Austria-Hungría.

El Raid tuvo muy pocas consecuencias militares, fue una movida de guerra psicológica. La guerra se definiría con la derrota austríaca en Vittorio Veneto, no con el raid sobre Viena.

Manifiesto conmemorativo

Manifiesto conmemorativo

Algunos historiadores italianos cuestionaron la idea deD´Annunzzio no su valor militar, criticaron que los mensajes no fueron del todo claros, y que por lo tanto la valoración de la empresa fue nula. El historiador Ferdinando Martini afirmó que:

“Cuando D’Annunzio hizo su primer entrenamiento como soldado la gente, con poca confianza en su valor o en sus habilidades militares, dijo: «Escriba y no haga». Ahora le digo a él, después de muchas otras pruebas militares: «Haga y no escriba”.

Avión participante del raid en el museo Vittoriale, Italia.

Avión participante del raid en el museo Vittoriale, Italia.

Pero lo que no se puede negar, es que esta hazaña aérea sirvió para elevar la moral italiana y para ensalzar a Gabriele D´Annunzzio a la condición de héroe, cosa que se confirmará cuando lo de Fiume.

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