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David contra Goliat en Africa. Los miniCOIN en Biafra

A pesar de la falta de interés generalizada en la opinión pública occidental, todo conflicto que haya sucedido en África tiene historias interesantes, que valen la pena rememorar. La historia de los MiniCOIN en Biafra es una de ellas: un pionero de la aviación que se une a una causa perdida en un rincón olvidado de África.

La Provincia Secesionista

Nigeria es, como la mayoría de los países africanos, una creación colonial. Los británicos tomaron una vasta zona de terreno en su zona de influencia del Golfo de Guinea, unificaron las diferentes etnias que vivían allí y crearon un país. Para complicar aún más las cosas, las tres etnias preponderantes tenían muchísimas diferencias entre sí: al Norte los Hausa musulmanes, gobernados por emires que conjugaban lo político y religioso; al Suroeste los cristianos Yoruba, muy tradicionalistas y con un gobierno monárquico centralizado, y al Sureste los Igbo, también cristianos, pero con estructuras más flexibles y electivas.

Mapa de Biafra

Mapa de Biafra

Por lo tanto, diferencias tan marcadas iban a hacer que la región sudoriental de Nigeria siempre haya tenido una identidad diferente a la del resto del país. La zona estaba poblada en su gran mayoría por miembros de la etnia Igbo y éstos se diferenciaban de los demás habitantes del país. Eran de todas las etnias en Nigeria, la más occidentalizada, más educada y la más prospera. Era además una de las zonas con mayor producción de petróleo del país.

Al momento de la independencia, se establece en Nigeria una República, con el partido de la etnia Hausa a la cabeza del gobierno. Este gobierno no es representativo de las otras dos etnias pues hay sospechas de fraude electoral y para peor, en pocos años las desigualdades sociales se disparan. En 1966, ocurre un golpe. Algunos oficiales Igbo se rebelan contra el gobierno federal. Curiosamente es un oficial legalista Igbo quien restaura la disciplina y toma medidas. En el Norte este golpe es visto como un intento Igbo de tomar el poder, por lo que oficiales de esta zona realizan exitosamente un contragolpe. El populacho, reviviendo viejos rencores, realiza terribles persecuciones contra miembros Igbo en todo el territorio nigeriano.

Ante esta difícil situación, el comandante militar del distrito oriental Coronel Ojukwu se rebela y declara la secesión, formando la República de Biafra el 30 de Mayo de 1967. El gobierno militar federal de Nigeria no iba a permitir que una de sus regiones más ricas se escindiera.

La Guerra

La primera medida de Nigeria contra el nuevo estado fue la de bloquear al país. No se dejaba salir ningún tipo de producción, y no se dejaba importar nada. Nigeria contaba con apoyo tanto del Reino Unido (que no quería perder sus concesiones petrolíferas), como de la Unión Soviética y países árabes. Ambas potencias, especialmente los soviéticos enviaron gran cantidad de armas a Nigeria. Por el contrario, el nuevo Estado de Biafra estaba prácticamente sólo, únicamente hubo un tímido apoyo de Francia, y de algunos otros países (Gabón, Israel, Portugal, Sudáfrica y Rhodesia, Tanzania, Zambia). La lucha parece perdida de antemano.

Buscando asfixiar a Biafra, las fuerzas nigerianas con muchos más medios militares, comenzaron un avance, en los papeles imparable, hacia el Este. Una fuerza de 120.000 hombres completamente equipada con Aviación, Artillería y Carros de Combate, se abalanzaba sobre el país de los Igbos. Para peor, los rencores étnicos se estaban exacerbando. Lo único que puede aspirar Biafra es a mantener su terreno, forzando a los nigerianos a reconocer la independencia del país.

El Cor. Odumegwu Ojukwu revistando tropas de Biafra

El Cor. Odumegwu Ojukwu revistando tropas de Biafra

Las fuerzas de Biafra poco podían hacer ante la enorme superioridad de las fuerzas federales. Sólo contaban con unos 30.000 hombres, de ellos sólo 3.000 hombres entrenados al inicio del conflicto, la unidad nigeriana apostada en la zona que se plegó a los secesionistas. Todos armados con unas pocas armas compradas en el mercado negro a través de Israel y Checoslovaquia, desde viejos Máuser a los omnipresentes AK-47. Ante los MiG-17 (piloteados por mercenarios australianos, rhodesianos y sudafricanos) e Il-28 nigerianos (volados exclusivamente por egipcios), los biafreños sólo pudieron contar de principio con un viejo y destartalado B-25 Mitchell (algunas fuentes nombras dos) y dos B-26 Invader, uno de reconocimiento y otro de ataque. Esto era lo poco que la Fuerza Aérea de Biafra (BAF) podía poner en orden de vuelo. Biafra no podía equiparse con equipo militar moderno, las potencias cedían ante la presión de Nigeria, un cliente mucho mayor.

Tropas de Biafra al inicio de la guerra. Mayormente milicias.

Tropas de Biafra al inicio de la guerra. Mayormente milicias.

Como es habitual en estos conflictos africanos, muchos soldados de fortuna se anotaron para combatir por los biafreños. Quizá el más destacado fue el alemán Rolf Steiner, quien poseía experiencia de combate en Indochina y Argelia, peleando en la Legión Extranjera. Otros mercenarios incluían a Taffy Williams, un sudafricano nacido en Gales con experiencia en la secesión de Katanga en el Congo; el belga Marc Goossens, y el as polaco de la Segunda Guerra Mundial Jan Zumbach, que pilotaba el único B-26. Completaban la nómina algunos franceses, británicos, belgas y sudafricanos, veteranos de otras guerras africanas. Muchos pelearon solamente por el dinero, otros como Steiner, Williams o Zumbach lo hacían además por convicción.

Goossens es llevado muerto por sus hombres, luego de intensos combates, 1968

Goossens es llevado muerto por sus hombres, luego de intensos combates, 1968

Un pionero de la Aviación

Carl Gustav von Rosen, era un Conde sueco, un noble. Apasionado por los aviones desde temprana edad por una causa que podríamos decir “de familia”: su tía era esposa de Hermann Göring, as alemán de la Primera Guerra Mundial. A los 20 ya tenía su licencia de piloto, y voló para un circo aéreo, haciendo maniobras y malabares con biplanos.

Cuando estalló la Guerra de Abisinia, von Rosen se enlistó en la Cruz Roja sueca para evacuar bajas por vía aérea, escapando a los cazas italianos que dominaban el cielo. Ayudando a los menor favorecidos. Luego trabajó como piloto para la aerolínea holandesa KLM, hasta el estallido de la guerra, que le trajo dolor y muerte, pues su esposa fue detenida y asesinada por la Gestapo por ser miembro de la resistencia holandesa.

Von Rosen como piloto de la Cruz Roja sueca, 1936

Von Rosen como piloto de la Cruz Roja sueca, 1936

Cuando la Unión Soviética invade Finlandia en 1939, von Rosen toma simpatías por el bando más débil. Compra un DC-2 de KLM, lo transforma en bombardero y lo pone al servicio de los finlandeses, realizando misiones de bombardeo en territorio soviético. A fines de 1940 se presenta ante la RAF para pelear contra la Luftwaffe, pero es rechazado por su vínculo familiar con Göring. Termina la guerra volando para una aerolínea sueca.

Cuando termina la Segunda Guerra Mundial, comienza el largo periplo de von Rosen por África. Vuelve como instructor a Abisinia para ayudar a crear a la moderna Fuerza Aérea Imperial Etíope por 9 años. Luego realiza vuelos para la ONU en el Congo, donde una sencilla enfermedad lo salva del mismo destino que el Secretario General de la ONU. Él iba a ser el piloto y el avión se estrellaría en circunstancias misteriosas.

Cuando a fines de 1967 escucha lo de Biafra, von Rosen se conmueve inmediatamente. Su simpatía por los más débiles y menos favorecidos vuelve a aflorar. Se solidariza con la causa biafreña, se siente identificado con ellos. Pronto llegaría la oportunidad de ayudar.

En esa época von Rosen estaba volando un DC-7 para la compañía de carga sueca Transair. Hacía vuelos de carga a África, y justamente uno de ellos consistía en ayuda humanitaria para Biafra. Biafra estaba bloqueada, en una situación desesperada pues se desató una terrible hambruna. El bloqueo era tal que la única forma de enviar comida y medicinas era por aire.

Mapa de las rutas de abastecimiento biafreñas

Mapa de las rutas de abastecimiento biafreñas

Estos vuelos estaban organizados por sacerdotes de las Iglesias Católica y Protestante. Consistían más que nada en donaciones de alimentos e insumos médicos, en un puente aéreo. La ruta original era llevar los pertrechos hasta Santo Tomé y de allí unos pilotos de alquiler, ex militares, lo llevarían al continente, de noche, bajo fuego, y con el riesgo siempre presente de ser derribados. Los aviones debían aterrizar en pistas poco preparadas, pues los federales habían tomado los principales aeropuertos en Enugu (la capital biafreña) y Port Harcourt.

Pero en esos días había pasado algo: los pilotos mercenarios habían sido detectados, pero pudieron escapar por los pelos. La ruta a Biafra estaba cerrada…pero no para von Rosen.

Ante la sorpresa de todos, decide dar un paso más: transportar él mismo la carga hasta Biafra.

Viajando al ras del mar y de la selva, von Rosen llevó finalmente su DC-7 a todo motor a África, junto a la tripulación venía uno de los sacerdotes, bien conocido de las autoridades de Biafra, que se comunicaba por radio para que la AAA no derribara la aeronave. Luego de un difícil viaje, von Rosen puede aterrizar finalmente en Uli, en plena selva, donde contra todo pronóstico entregó las mercancías.

DC-7 de Transair, como el que volaba von Rosen

DC-7 de Transair, como el que volaba von Rosen

Luego de aterrizar, von Rosen tuvo la oportunidad de entrevistarse con líderes de Biafra, lo que llevó a identificarse aún más con la causa. La reunión tuvo una impresión permanente en él. Al presentarse las dificultades que tenían los biafreños para defenderse, en especial su Fuerza Aérea que por temas de mantenimiento o combate, ya había dejado de existir. Pero esto le dio una idea a von Rosen.

Los “bebés de Biafra”

Algunos años antes de pisar suelo en Biafra, von Rosen tuvo la posibilidad de inspeccionar y volar en Suecia un producto de una compañía local, la MFI (Malmö Flyg Indrustri). Dicho producto era el MFI-9, un pequeño y ligero avión biplaza de motor de pistón, muy básico, el cual podía ser ensamblado fácilmente. Tenía capacidad de despegue corto y de operar desde pistas avanzadas no preparadas, y eran muy maniobrables. En definitiva, un llamado “Kit Plane”, tan de moda en aficionados de la época. El avión deportivo se vendió razonablemente bien, y para ampliar un poco más las ventas se realizó una versión mejorada llamada Militrainer. Las modificaciones constaban de una cabina un poco mayor, flaps eléctricos, y ala reforzada que permitía una capacidad limitada de armamento. Este modelo se intentó vender a la Fuerza Aérea Sueca como entrenador primario y de armas. Se llegaron a fabricar unos diez ejemplares que entraron a prueba, pero al final el modelo fue rechazado en favor del Scottish Aviation Bulldog, un avión mayor y más convencional.

MFI-9 en uso civil

MFI-9 en uso civil

Los diez MFI-9 quedaron en depósito a la venta por muy bajo precio. La idea de von Rosen fue la de adquirir algunos de estos ejemplares y armarlos. Basado en sus experiencias en África y Finlandia, von Rosen entendía que estos aviones volando a muy baja cota podían realizar misiones de combate y lanzamiento de suministros a comunidades necesitadas. Los medios convencionales nigerianos la tendrían muy difícil para interceptar estos pequeños aviones, y volando entre la jungla sería muy difíciles de derribar por fuego de armamento portátil. El concepto esgrimido por von Rosen para estos aviones fue el de miniCOIN, y él estaba convencido que estos pequeños aviones podían hacer la diferencia.

Era una idea muy arriesgada, pero la situación era tan desesperada que las autoridades de Biafra comprendieron que esto era mejor que nada. Así que dejaron su escepticismo de lado y comenzó la operación “Biafra Babies” (los bebés de Biafra). El mismo von Rosen revistaría en la BAF con el grado de Wing Commander (Teniente Coronel).

Una de las ventajas que tenía el MFI-9 era que ante la vista de todo el mundo seguía siendo un avión deportivo, así que cuando von Rosen inició los contactos para obtener los aviones, nadie preguntó mucho. Finalmente, se pudieron comprar unos cinco MFI-9, con la ayuda y encubrimiento de Tanzania (la razón de compra era para una escuela de vuelo en Dar es Salaam). El total de los aviones costó 60.000 dólares, que se elevaron a 140.000 en total, con la puesta a punto, armamento y los primeros pagos a técnicos y pilotos.

Para la operación von Rosen armó un equipo de gente de su confianza: pilotos y mecánicos suecos, con experiencia en el modelo pero a su vez con ganas de entrenar a los biafreños en el mismo. Las primeras misiones fueron realizadas por pilotos suecos, pero poco a poco fueron suplantados por pilotos locales, o por pilotos mercenarios alemanes o portugueses.

Pero aún restaba considerar dos puntos importantes: el de la aviónica y el armamento.

Lo primero se resolvió rápidamente, al adquirir von Rosen directamente en Suecia miras réflex fijas, que eran parte de equipos de viejos aviones Saab J-22 que hacía tiempo habían dejado de volar con la Fuerza Aérea Sueca. Con esto solucionaba el tema de las miras para el armamento.

Mira réflex del J-22, como las que se equiparon en los miniCOIN

Mira réflex del J-22, como las que se equiparon en los miniCOIN

Con el tema del armamento, la cosa fue más complicada. La mayoría de las fuentes nombran que para este caso se contó con la ayuda encubierta de Francia. Los aviones fueron enviados a una locación en las afueras de Paris, una zona militar de alta seguridad. Allí los técnicos galos comenzaron a trabajar en los aviones en secreto. Se instalaron los soportes, cambiaron el tipo de alimentación eléctrica a 12V y cablearon los aviones para el uso de armamento. El armamento elegido fue un contenedor de cohetes Matra Tipo 122, en cada ala. Dichos contenedores podían llevar seis cohetes de 68 mm SNEB, mayormente con carga perforante (AP), ya que se estimó que los principales objetivos serían vehículos o edificaciones. También se les equipó con la posibilidad de lanzar bolsas de suministros (médicos o de alimentos), en caso de necesidad.

Según muestra la foto algunos MFI-9 se equiparon con cámaras de reconocimiento.

Según muestra la foto algunos MFI-9 se equiparon con cámaras de reconocimiento.

Cuando se terminaron los trabajos, los aviones se desarmaron y se cargaron en dos Lockheed Super Constellation. Todos los miembros del equipo estaban seguros que el destino era Dar es Salaam, pero al arribar se encontraron en el otro extremo de África: en Gabón, y con von Rosen en pista esperándolos.

Finalmente, en mayo de 1969, los miniCOINS fueron llevados a un campo en la frontera, el punto más cercano de vuelo a Biafra. Allí los aviones se armaron y probaron. Se les instaló las miras réflex, y como última medida un tanque suplementario en el fuselaje. El equipo se fue interiorizando en las misiones que debían realizar. Todo andaba bien, las tripulaciones en seguida comenzaron a disfrutar de las cualidades de este pequeño avión, maniobrando y volando bajo entre los arbustos.

Armando un cohete en Gabón. Los miniCOIN aún no estaban pintados de camuflaje

Armando un cohete en Gabón. Los miniCOIN aún no estaban pintados de camuflaje

Casi todo estaba pronto para realizar el ferry, pero antes debían repintarse a un esquema de baja visibilidad, ya que estaban pintados como aviones civiles (el esquema de entrenadores sueco fue cambiado en Europa). Pero una vez más la escasez de medios y lo secreto de la operación entró en juego, lo único que se pudo conseguir fue pinturas de VW escarabajo, en dos tonos de verde (lo más mate posible), y así se pintaron.

Perfil de miniCOIN con la pintura definitiva

Perfil de miniCOIN con la pintura definitiva

Pronto llegaría el bautismo de fuego de los “Biafra Babies”.

En acción

El 22 de Mayo de 1969 se haría el vuelo ferry desde Gabón a Biafra a través de Camerún, pero antes von Rosen dejaría un pequeño recuerdo a los nigerianos: atacaría Port Harcourt, una ciudad de Biafra que había sido recientemente tomada por los federales y que servía de base para los cazas MiG y bombarderos Ilyushin que sembraban caos en el interior de Biafra (y que muchas veces atacaban objetivos civiles).

De izq. a der: Martin Lang, Willy Bruce, Gustav von Rosen, Auguste Opke, Gunnar Haglund

De izq. a der: Martin Lang, Willy Bruce, Gustav von Rosen, Auguste Opke, Gunnar Haglund

El plan era simple, avanzar por el mar a muy baja cota, rozando las olas con los cinco aviones en formación y en completo silencio de radio. Luego se dirigirían directamente a la base donde atacarían los reactores nigerianos en tierra para luego seguir su camino a toda máquina al interior de Biafra. El ataque debería ser sorpresivo, pero no debería durar más de diez minutos, una especie de golpe de guerrilla pero desde el aire. La hora prevista, después del mediodía. “Queríamos agarrarlos somnolientos luego del almuerzo”, explicaría von Rosen más tarde.

Un poco antes de llegar a Port Harcourt un denso banco de niebla hace que los aviones deban separarse en dos grupos. Por un lado tres aviones piloteados por suecos (von Rosen, Haglund y Lang), y por el otro dos aviones con pilotos biafreños (Bruce y Opke). La adrenalina está a máximo nivel, y aún parece magnificarse cortesía del soporífero calor del golfo de Guinea. Los pilotos sudan en sus pequeñas cabinas, von Rosen es reconocible por un gorro de verano amarillo.

La base nigeriana estaba en una situación relajada. La inexistencia de ataques por parte de los biafreños hacía que no se tomaran en cuenta los más mínimos recaudos de seguridad. Muchos de los pilotos descansaban en las barracas del intenso calor o se relajaban tomando unas cervezas con su almuerzo.

Cuando los miniCOINS llegan a Port Harcourt uno de los pilotos divisa grandes petroleros en el puerto. Entusiasmado por la idea de atacarlos comete un error: rompe el silencio de radio. Ahora los nigerianos sospechan que algo pasará. La base nigeriana de repente cobra vida, se busca ocultar los aviones y la pista con hojas, y dos Bofors antiaéreos comienzan a hacer fuego.

Von Rosen a la llegada de una misión

Von Rosen a la llegada de una misión

Maniobrando bajo, un proyectil de 40 mm pasa muy cerca del miniCOIN de von Rosen y lo hace estremecer. Rápidamente ambos emplazamientos son silenciados con cohetes. Luego los miniCOINS fueron a por los MiGs, ante la atónita mirada de sus pilotos, que no podían dar crédito a lo que estaban viendo: unos aviones en miniatura creando una confusión tal en la base nigeriana que todo parecía un pandemonio.

Los primeros tres aviones, los del primer grupo hacen una pasada lanzando sus cohetes. Se ven las explosiones de los MiG que son dejadas atrás. En cuestión de minutos la pista está en llamas, a lo que se suma un hangar prendido fuego y la torre de control destruida. En tierra aún no se recuperan del ataque cuando pasa un cuarto miniCOIN (el de Opke, porque el otro debió abortar), y lanza sus cohetes para luego irse a toda máquina siguiendo a los tres primeros.

Los miniCOIN escapan a una base segura en el interior de Biafra, donde son rápidamente escondidos en la maleza. Los MiG-17 nigerianos salen en su persecución, como furiosos avispones en busca de esas insolentes pulgas que acababan de atacarlos. No encuentran nada y deben volver frustrados.

MiG-17 como el que se reclama destruido el 22 de Mayo

MiG-17 como el que se reclama destruido el 22 de Mayo

En su primera misión los miniCOINS destruyen un MiG-17, logrando dañar otro. Un Il-28 recibe daños menores. Se reclama además unos 250 soldados enemigos, lo cual no está confirmado, aunque puede ser exagerado. Ninguna pérdida para los biafreños, pues el aparato perdido logra llegar tranquilamente a la base. Los resultados son completamente satisfactorios.

Más acciones de las pulgas

Dos días después, el 24 de Mayo de 1969, los miniCOIN vuelven al aire. Esta vez son cuatro los aviones (von Rosen, Lang, Haglund y Opke), pues el que tenía problemas se quedó en tierra por precaución. El objetivo en esta ocasión sería Benin City, en zona nigeriana, donde también funcionaba una base aérea. El ataque sería al amanecer.

La táctica sería la misma: vuelo bajo, contacto visual y silencio de radio. Esta vez el ataque se realizó según lo planeado, los nigerianos fueron completamente tomados por sorpresa. En medio del ataque von Rosen tuvo que abortar por problemas eléctricos, pero el resto siguió con el ataque. Uno de los miniCOINS (Lang) destruye un emplazamiento de Bofors y la torre de control de la base. El resto se las arregla para destruir un DC-4, un MiG-17 y un Il-28. Este último aparato era el que, por el número de serie era llamado como “el genocida” por los biafreños, lo que da una idea de la clase de misiones que realizaba (los mercenarios egipcios eran famosos por sus bombardeos a civiles y ataque a hospitales, en vez de atacar objetivos militares). Una vez más los miniCOINS habían causado graves daños al enemigo contra ninguna baja propia en combate.

El tercer ataque sería el día 26 de Mayo contra Enugu, la capital de Biafra tomada por los nigerianos. Allí operaba una base de bombarderos que causaba estragos contra la población civil. Esta vez los nigerianos estaban preparados. “Sabían que íbamos a atacar y movieron todas las piezas AA que tuvieran a mano”, según palabras de von Rosen. Pero los miniCOINS son pequeños y vuelan bajo, lo que hace que sean difíciles para detectar y apuntar. Aparte de esto el pequeño motor a pistón no rebelaba su ubicación hasta que estaba encima de las cabezas de los artilleros.

Los Il-28 nigerianos atacaban a la población civil

Los Il-28 nigerianos atacaban a la población civil

Esta misión sobre Enugu fue la más difícil hasta el momento. El miniCOIN de Lang sufrió algún daño por esquirlas de proyectil de 40 mm de los Bofors que lo obligó por un momento a bajar a pista. Una vez recuperado de sus problemas el pequeño avión tuvo a tiro a la mayor parte de la flota nigeriana. Muchos de los emplazamientos de los Bofors son eliminados. Al mismo tiempo, un MiG-17 carretea para interceptar a las “pulgas”. Afortunadamente, el miniCOIN de Haglund ya lo tenía en la mira, y lanza una salva completa de una de sus coheteras. El equipo de von Rosen reclama un MiG-17 destruido, y algunos dañados. Varios edificios del complejo son dañados. Un Il-28, apodado Intruder fue reclamado como dañado, aunque no se confirmó esta baja. Lamentablemente hay divergencias con los reportes nigerianos que hacen muy difícil confirmar la versión de von Rosen, especialmente en esta acción.

El Alto Mando nigeriano estaba furioso por el hecho que un puñado de pequeños aviones deportivos tenga en jaque a la poderosa Fuerza Aérea Nigeriana (NAF). Varios aparatos habían sido destruidos o dañados. Esto último especialmente encarecía su guerra, por la cantidad de recursos que debían utilizarse para no quedarse fuera de orden de vuelo. Lo que es más, el dinero invertido en mercenarios no estaba dando sus frutos.

Von Rosen muestra a un miniCOIN oculto, eran imposibles de ver desde el aire

Von Rosen muestra a un miniCOIN oculto, eran imposibles de ver desde el aire

En el correr de los días el cielo de Biafra se llenó de patrullas aéreas que buscaban la base de los miniCOINS. Esa base debería ser destruida a toda costa. El 28 de mayo un MiG-17 descubre al aeródromo y lo ataca. Diez militares de Biafra resultan muertos, pero no hay daños entre los aviones y sus tripulaciones. Deben moverse de base.

A pesar de esto, al día siguiente los miniCOIN lanzan otro ataque. Esta vez el objetivo es la planta eléctrica de Ughelly. Los atacantes son los mismos cuatro aviones de Enugu, y realizan una misión exitosa. La reparación de la planta reportaría un costo muy oneroso para los nigerianos, y llevaría tres meses para reparar, más seis meses a mitad de potencia. Esta vez no se destruyó ningún avión en tierra, aunque se causó graves bajas a las tropas que custodiaban la planta. Los miniCOINS no tuvieron ninguna pérdida.

Unos días después se realizaría un ataque a concentraciones de tropas nigerianas en Owerri, pero el ataque debió ser abortado.

El amargo final

En unos pocos ataques von Rosen demostró que una fuerza bien coordinada y liderada podía hacer estragos. Lo que es más, levantó la moral de las fuerzas de Biafra que buscaron obtener más MFI-9 en el mercado.

Pero la notoriedad también le jugó en contra a von Rosen. Los nigerianos protestaron ante Estocolmo, que inició unas series de investigaciones. La MFI expresó sorpresa ante todo lo que estaba pasando. Transair alegó que para ellos von Rosen estaba de vacaciones. El propio von Rosen fue llamado a Suecia junto a sus pilotos para explicar la situación. Debía hacerlo o podría tener una orden de captura internacional por su cabeza. Lo que explicó von Rosen fue que él no intervino en ninguna compra y salida de los aviones de Suecia (fue una compañía de Tanzania), por lo que no había cometido ningún crimen. Las presiones no surtieron ningún efecto. El gobierno no pudo realizar ningún cargo contra von Rosen y Transair sólo lo amonestó por volar para un tercero estando de vacaciones. Salió libre, aunque bajo investigación. Ya no podría volver, bajo riesgo de comprometer todo y añadir más embargos a la sufrida causa de Biafra.

Mientras von Rosen realizaba su periplo por los tribunales, los ataques de los miniCOINS continuaban de forma exitosa. Nuevos miniCOINS fueron adquiridos y nuevos pilotos de Biafra se entrenaron, y otros mercenarios se sumaron, entre ellos un alemán ex Luftwaffe que había volado el único B-25 Mitchell de la BAF. Si los nigerianos pensaban que sus acciones dentro y fuera del campo de batalla habían servido para detener a los “Biafra Babies”, estaban equivocados.

Los miniCOIN despegando para una nueva misión

Los miniCOIN despegando para una nueva misión

En Octubre de 1969, los miniCOIN vuelven a la carga, esta vez con los nuevos pilotos. El día 10 atacan nuevamente la base en Benin causando graves daños a las instalaciones y bajas entre el personal. Se reclama la destrucción de un MiG-17 (algunas fuentes indican que se trataría de un aparato con radar destinado a interceptar los vuelos de suministro) y un DC-4, aunque este podría ser el destruido en el primer ataque de von Rosen. También se reclama la baja del Jefe de la Fuerza Aérea Nigeriana, aunque no es confirmada. Un Fokker F.27 se salva de los pelos de ser destruido, al ser avisado por el operador de la torre de Benin, justo en el momento antes de que los miniCOINS la atacaran, causándole la muerte.

El 20 de Octubre los miniCOINS atacan exitosamente una estación de bloqueo de radio y la destruyen. Lo más importante que Biafra adquiere más aviones para su fuerza aérea, ahora unos T-6 Texans, y los utiliza con las mismas tácticas. Los días siguientes se realizarían ataques contra tropas enemigas.

El 12 de Noviembre Port Harcourt es atacado nuevamente. Se reclaman un DC-6, un DC-3, 3 MiG-17 y un Do-27 entre destruidos y dañados. Una vez más hay falta de confirmación. Los siguientes días los miniCOIN realizarán ataques contra petroleros e instalaciones productivas con efecto variado.

Los días 28 y 29 de Noviembre son aciagos. El primer día uno de los pilotos biafreños muere por fuego de armas portátiles (es impactado por armas automáticas en el cuello). El aparato se recupera y se usa como fuente de repuestos. Al día siguiente dos miniCOINS que escapan de una misión atraen a la base a un MiG-17 que los persigue. El MiG logra ametrallar a los aparatos que recién acaban de aterrizar, destruyendo dos miniCOINS y dañando un par más. Esta es la única victoria que puede atribuirse a la NAF contra los pequeños aviones de Biafra.

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En una de las pistas «secretas» de la BAF

A partir de ahí los ataques son descoordinados y menos espectaculares. La causa de Biafra muere lentamente, como el país. El 4 de enero de 1970 se pierde otro miniCOIN al estrellarse contra un árbol eludiendo fuego AA.

Pero todos los esfuerzos de los miniCOINS son en vano, Biafra no puede sostener la guerra. El país queda devastado, hundido en la miseria por el bloqueo nigeriano y con su incipiente infraestructura destrozada. Los pobladores sufren una hambruna terrible, millones mueren (las cifras hablan de entre 1.5 y 3 millones). Las fotos de la hambruna en Biafra, y de los abusos del gobierno federal, impactan y horrorizan hasta hoy. La guerra se convierte en un terrible genocidio.

Una gran ofensiva nigeriana se cierne sobre Biafra a partir del 7 de enero. Los miniCOINs hacen lo que pueden, pero es el golpe de gracia a un peleador ya moribundo. Con todo perdido, Biafra capitula el 15 de enero.

Valoración. ¿Fueron los miniCOINS realmente efectivos?

A priori podríamos pensar que las acciones de los miniCOINs fueron más espectaculares que efectivas. O por lo menos como lector, desearíamos que hayan sido efectivas. Muchos nos colocaremos del lado de Biafra y su lucha, pues el ser humano siempre acompañará a la parte más débil en indefensa en un conflicto.

Ataque exitoso

Ataque exitoso

Pero lo cierto es que no hay reportes que confirmen exactamente las acciones realizadas. Sabemos que Nigeria poseía “canilla libre” para el suministro de MiGs, y que fue bastante celosa con la información bélica durante el conflicto. Hay acciones, incluso en tierra que no sabemos ni siquiera la dimensión de las fuerzas enfrentadas, menos las bajas. Con lo de miniCOINS pasa lo mismo.

El presente trabajo buscó un término medio, solamente informar los aparatos que las fuentes más imparciales reportan, buscando ser lo más ecuánimes posibles. Todo en un tema poco conocido, el cual se está arrancando de la oscuridad para que el público sepa más lo que pasó.

Si vamos a la frialdad de los números, vemos que la guerra que llevaron a cabo los miniCOIN fue exitosa. El total de adquisición y operación inicial de los aparatos no llegó a 140.000 dólares, quizá se haya gastado otro tanto más en costos de armamento, entrenamiento, operaciones y aviones adicionales. Por otro lado se podría valuar los MiG-17 en unos 350 o 400 mil dólares por aparato, y los Il-28 con un costo aún mayor. Si queremos hacerlo con un análisis estrictamente económico, vemos que una fuerza de unos pocos cientos de miles de dólares de costo dejara en tierra a otro valuado en varios millones. Incluso en los resultados menos optimistas de un solo MiG destruido, la situación sigue siendo favorable para los miniCOIN. Es como si en fútbol un equipo de Segunda B haga pasar un muy mal momento a un equipo encumbrado de primera división.

El blanco: un MiG-17 y un Il-28 estacionados en alguna base nigeriana

El blanco: un MiG-17 y un Il-28 estacionados en alguna base nigeriana

La lista de aparatos destruidos/dañados es la siguiente. Que los lectores saquen sus propias conclusiones:

  • MiG-17 3/2
  • Il-28 2/1
  • Transporte (DC-4) 2/0
  • Helicópteros 2/1
  • Camiones 7/1
  • Radares 1/0
  • Torre de Control 1/1
  • Edificios Terminal 2/0
  • Plantas de energía 1/0
  • Depósitos de Munición 1/0
  • Puestos de mando HQs 3/0
  • AAA 2/0
  • Estaciones de bombeo de petróleo 1/0
  • Bajas causadas: 300 en aeropuertos + 200 en el frente

Que se recuerde simplemente que por esa misma época el MiG-17 era considerado, durante la Guerra de Vietnam como un rival durísimo de vencer para los modernos Phantoms, mucho más peligrosos que el más nuevo MiG-21. Esto añade más mérito a la acción de los miniCOINS.

Von Rosen en la cabina de un miniCOIN

Von Rosen en la cabina de un miniCOIN

Pero lo más importante de todo es que von Rosen rompió por un momento el bloqueo nigeriano, dejando los MiGs en tierra y permitiendo pasar la ayuda humanitaria, esa ayuda que muy pocos se atrevieron a dar. Todo esto llevando este particular estilo de guerra, y ante la incredulidad de las propias autoridades de Biafra, que apoyaron su propuesta más por desesperación que por otra cosa. Nadie apostaba nada por los miniCOINS. Como von Rosen explicaría más tarde:

“Me di cuenta pronto que cada sacerdote, cada médico, cada persona blanca o negra en Biafra, estaba rezando por armas y municiones antes que por comida, porque la idea de alimentarse para luego ser masacrados por fuego de tanques Saladin o de MiGs sencillamente no tenía sentido (…) “(El plan) no era añadir más combustible y fuego a la guerra, sino mantener a la sofisticada máquina de guerra de los nigerianos lo más lejos posible de los pequeños niños en Biafra”.

En eso el sueco cumplió con su deber.

Cuando su misión terminó von Rosen se instaló a vivir en Malmö, Suecia. Aunque a veces se rumoreaba que había vuelto a Biafra a pelear en las últimas etapas de la guerra, volando en sus miniCOINS, no hay constancia de ello. Los recuerdos de Biafra no lo abandonarían jamás. Fallecería en 1977, durante la Guerra de Ogadén volando para la Cruz Roja para paliar la hambruna de las víctimas civiles de la guerra. Víctimas civiles igual que las de Biafra. Falleció haciendo lo que mejor sabía hacer: ayudar a los más necesitados a cambio de nada, como un Quijote moderno. En un mundo en que lo monetario es todo, von Rosen demostró que alguien podía estar motivado por factores más allá de los meramente económicos.

“Dios no está del lado de los grandes batallones, sino de quienes disparan mejor” Voltaire.

Perfiles

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En sueco, pero imágenes muy interesantes.

Bibliografía

Libros:

  • Draper, Michael. Shadows: Airlift and Airwar in Biafra and Nigeria 1967-1970. Hikoki Publications, 2002
  • Fawcett, Bill. Mercs: True Stories of Mercenaries in Action. Avon. London, 1999.
  • Forsythe, Frederick. Génesis de una Leyenda Africana. Plaza y Janés. Barcelona, 1978.
  • Haglund, Gunnar. Guerrillapilot i Africa. Allt om Hobby. Estocolmo, 1988.
  • Mockler, Anthony. The New Mercenaries. Paragon House. Nueva York, 1987.

Artículos:

  • Aircraft Illustrated: Biafra´s Air Force. Noviembre 1969
  • Time Magazine: The Mercenaries. Friday, Oct. 25, 1968
  • Time Magazine: “How to Build an Instant Air Force”. Friday, Jun. 06, 1969

Internet:

  • Biafra: Killer Cessnas and Crazy Swedes. Gary Brecher – en exile.ru
  • Biafra. Hermes’ Wings – en
  • Civil War in Nigeria (Biafra), 1967-1970 – en acig.org
  • The War in Biafra – en fly.historicwings.com
  • Count von Rosen Air Force – en fly.historicwings.com
  • MFI-9B miniCOIN – en flyvertossetsaviationblog.wordpress.com
  • Operation Biafra Babies – en x.plane.org
  • Off-the-Shelf Killer Bees: making do with what you got? – en combatreform.org
  • Fleas versus Falcons over Biafra. Runarsson, Kristjan – en brushfirewars.com

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