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Batalla de Inglaterra. 2ª Parte: El Día del Águila

El 1 de agosto, Hitler emite la orden número 17 que en resumen decía: “He decidido intensificar los combates aéreos y navales contra Inglaterra. La Luftwaffe vencerá a la RAF en el menor tiempo posible. Los combates aéreos comenzarán el 5 de agosto o pocos días después. El día exacto será decidido por las Fuerzas Aéreas cuando éstas terminen sus preparativos y en función de las condiciones meteorológicas existentes.”

El 5 de agosto, Goering se reunió con sus tres comandantes de flota en su cuartel general de Berlín. Allí trazaron un plan para destruir en un solo día los aeródromos más importantes del Mando de Caza de la RAF, esta operación fue llamada “El Día del Águila” e incluía dos fases.

Primero se atacarían varios objetivos estratégicos al sur de Inglaterra incluyendo las estaciones de radar. Los servicios de inteligencia alemán subestiman la importancia de este objetivo pero el jefe de Servicios de Señales de la Luftwaffe, el general Wolfgang Martini, insistió con muy buen criterio en que fueran destruidas.

Bundesarchiv_Bild_146-1969-094-18_Dornier_Do_17_und_Supermarine_SpitfireLa segunda fase se pondría en marcha al día siguiente: Las Flotas Aéreas 2 y 3 bombardearían los aeródromos de la RAF para destruir a los cazas en sus hangares. Durante el Día del Águila y los tres días siguientes también se bombardearían las fábricas de aviones, de armamento, barcos y otras instalaciones. Como las dos Flotas Aéreas necesitarían una semana para preparar la operación, Goering decidió que el 10 de agosto sería el Día del Águila.

El 10 de agosto, las condiciones meteorológicas pospusieron la operación hasta el 13 de agosto. El día 12 de agosto, a las 08:40 se puso en marcha la primera fase de la operación Día del Águila.

A esa hora despegaron Bf-110 desde Calais y atacaron las estaciones de radar situadas en Dover, Dunkirk, Rye y Pevensey, destruyendo todos los objetivos excepto Dunkirk; destruido gran parte del sistema de radar, ningún caza pudo ser alertado y una oleada de Ju-87 arrasaron Kent sin sufrir ninguna pérdida. Por otro lado, una poderosa fuerza de casi 250 Ju-88, Bf-110 y Bf-109 atacaron a todos los barcos anclados en Portsmouth y dejaron fuera de servicio la estación de radar de Ventnor. Ese mismo día también, varios Do-17 atacaron el aeródromo de Manston destruyéndolo casi por completo.

Fue un gran día para la Luftwaffe a pesar de la pérdida de treinta y un aparatos frente a los veintiuno de la RAF. Por otra parte, los ingleses, habían podido reparar tres de las cuatro estaciones de radar atacadas. Sólo Ventnor seguía sin funcionar. El tipo de construcción de las grandes torres de transmisión impidió que fueran destruidas por bombas.

El 13 de agosto, Día del Águila, todo empezó mal. Las condiciones meteorológicas obligaron a retrasar los ataques de la mañana hasta la tarde. Aún así, una fuerza de Do-17 se lanzaron al ataque al no haber recibido la orden que se retrasaba el mismo, y volaron hacia el Támesis donde se enfrentaron contra Spitfires, cinco Do-17 fueron derribados y cuatro seriamente dañados. Aunque los bombarderos restantes atacaron su objetivo, el aeródromo de Eastchurch, los aviones que destruyeron eran bombarderos y no los valiosos cazas de la RAF. Por la tarde, aunque el tiempo había empeorado se lanzaron numerosos ataques hacia el Támesis y Southhampton. Cien Bf-109 y ochenta y seis Ju-87 atacaron el aeródromo de Detling destruyendo veintidós aviones. Ya por la noche, una oleada de He-111 dañó seriamente las fábricas Short de Belfast y de Spitfire en Birmingham.

yyagainstalloddssi2Pero gracias al sistema de radar, los cazas de la RAF interceptaron muchos de los ataques alemanes. Un grupo compuesto por Ju-87, Ju-88 y Bf-109 fue interceptado por Spitfires en Southhampton donde derribaron varios Ju-87 a pesar de que los Ju-88 dañaron seriamente el puerto. Fuera de Lyme Bay, nueve Ju-87 fueron interceptados por Spitfires, sólo tres consiguieron volver a sus bases.

Aunque la Luftwaffe lo viera de manera victoriosa, el Día del Águila había sido un auténtico fracaso, no se consiguió el gran éxito esperado, los alemanes perdieron 46 aparatos de los 1.485 implicados en la batalla mientras que la RAF sólo perdió 13 de los 700 cazas que envió. Por otra parte, de los 47 aparatos destruidos en tierra por la Luftwaffe, sólo uno era un caza. Los alemanes creían que habían conseguido destruir ocho bases del Mando de Caza, cuando en realidad las bases atacadas pertenecían al Mando Costero.

Spitfire gunSin embargo, cuando terminó el día los alemanes celebraron por todo lo alto el Día del Águila, sus estimaciones decían que habían destruido ocho bases del Mando de Caza y derribado ochenta y cuatro cazas. Creían que el Grupo 11de la RAF, que se encontraba al sur de Inglaterra, había sido totalmente aniquilado dedujeron que este Grupo sería reforzado por los Grupos 12 y 13. Para demostrar esta teoría, la Luftwaffe decidió lanzar ataques desde las tres Flotas Aéreas, incluyendo la Flota Aérea 5 con base en Noruega y Dinamarca.

Si el Mando de Caza estaba utilizando las flotas de los demás Grupos para reconstruir el estratégico y vital Grupo 11, un ataque desde distintos puntos destruiría a los británicos en sus zonas más vulnerables, el norte de Inglaterra y Escocia.

Jueves Negro

El 15 de agosto amaneció con mal tiempo y los aviones de las tres Flotas Aéreas permanecieron en tierra excepto dos grupos de Ju-87 de la Flota Aérea 2, que llegaron a bombardear los aeródromos de Lympne y Hawkinge. Pero a media mañana las condiciones meteorológicas mejoraron y se lanzó el mayor ataque alemán de la Batalla de Inglaterra.

El general Stumpf, al mando de la Flota Aérea 5, decidió poner en práctica un arriesgado plan: Un grupo de unos veinte hidroaviones He-115 enviados desde Noruega simularían un ataque a diversos objetivos sobre Forth, en Escocia. Esto haría que los cazas del Grupo 13 se dirigieran al norte para defenderlos, alejándolos así de la fuerza principal de ataque compuesta por setenta y dos He-111 y veintiuno Bf-110, también enviados desde Noruega. Cuando se encontraban cerca de la costa de Escocia, el grupo señuelo de hidroaviones fue detectado por las estaciones de radar y fueron enviados cuarenta Spitfires para interceptarlos, justo como Stumpf había calculado. Desgraciadamente para los alemanes, el plan de Stumpf se truncó totalmente cuando la principal fuerza de bombardeo cometió un error de navegación, colocándose en la misma zona que volaban los hidroaviones señuelo. Cuando los He-111 y Bf-110 llegaron a la costa fueron recibidos por los Spitfires. En este combate fueron derribados siete bombarderos y ocho cazas de la Luftwaffe por un caza de la RAF.

Mientras tanto se lanzó hacia el sur un segundo ataque de la Flota Aérea 5, cuyos aparatos despegaron desde Dinamarca. Esta fuerza de ataque estaba compuesta por cincuenta bombarderos Ju-88 que despegaron sin escolta de caza, confiando únicamente en su velocidad y potencia de fuego. Los bombarderos se dirigieron hacia el centro de Inglaterra, protegida por el Grupo 12 de Leigh Mallory, el Grupo 12 utilizaba la táctica del “gran ala” en la que se coordinaban de tres a cinco escuadrones cazas (36 a 60 cazas) volando juntos para atacar al enemigo, sin embargo, ese día la reacción fue tardía. La “gran ala” no se materializó y los bombarderos alemanes fueron interceptados por una docena de Spitfires y seis Hurricanes, ocasionando la pérdida de siete Ju-88 a cambio de la destrucción de diez bombarderos británicos que fueron destruidos en tierra.

pilotos_rafAl sureste de Inglaterra, las Flotas Aéreas 2 y 3 atacaron y destruyeron varios aeródromos. La fábrica de aviones de Rochester fue atacada por treinta Do-17 y un grupo de Bf-110 destruyó una base del Mando de Cazas compuesta por Hurricanes en Martlesham Heath y la destrucción de treinta y seis aparatos de entrenamiento en Croydon.

A pesar de estos éxitos, el 15 de agosto, no cumplió con las expectativas de la Luftwaffe porque casi todos sus aviones fueron interceptados por la RAF. En total la Luftwaffe había perdido setenta y cinco aviones mientras que la RAF sólo había perdido treinta y cinco cazas. Los alemanes llamaron a este día “Jueves Negro” por el gran número de bajas registradas en sus filas. Además, estos ataques demostraron los británicos no habían reducido sus escuadrones para ayudar al asediado Grupo 11.

Cambio de Estrategia

El día 16 de agosto, Goering, ordenó que cesaran los ataques a las estaciones de radar costeras, ante la pérdida de bombarderos ordenó que los Bf-109 escoltaran a los bombarderos en lugar de volar libremente buscando a los cazas de la RAF.

El 18 de agosto la Luftwaffe atacó varios aeródromos del Mando de Caza. En este ataque los alemanes perdieron treinta Ju-87 y la RAF veintisiete cazas. El mal tiempo hizo que cesaran los combates, permitiendo un descanso a los hombres y reflexionar sobre las lecciones aprendidas en estas semanas de combate.

En el lado británico se decidió que los cazas deberían interceptar a los bombarderos lo antes posible, y no esperar a que estuvieran sobre Inglaterra. No se podía esperar a crear grandes alas de ataque. La segunda decisión fue que se utilizarían varios escuadrones para la protección de aeródromos en lugar de dejar que cada aeródromo se defendiera por sí solo. El tercer cambio dictaba que debían evitarse los combates aéreos de caza contra caza, los cazas debían concentrarse en los bombarderos, esto provocaría que los cazas alemanes tendrían que ponerse a la misma altura que los bombarderos, convirtiéndose así en blancos más fáciles.

Por parte de los alemanes, decidieron retirar de las operaciones a los Ju-87. En las últimas semanas de combates la pérdida de Ju-87 había aumentado dramáticamente, su papel como bombardeo en picado en la Batalla de Inglaterra había terminado. También se decidió que los Bf-110, aunque cumplía su papel como caza bombardero, no podía actuar como caza de escolta. A partir de ahora los Bf-110 serían escoltados por Bf-109, dándose la paradójica situación de cazas escoltados por cazas. Además, volarían en grandes formaciones limitados por el rango de acción de los Bf-109, lo que significaba que todos los ataques los sufriría el sur de Inglaterra. Sin embargo, la decisión táctica más importante fue la de destruir a los cazas de la RAF. Este papel recaería sobre el Bf-109, por consiguiente, todos los cazas Bf-109 de la Flota Aérea 3 fueron transferidos a la Flota Aérea 2, convirtiendo el Paso de Calais lo más parecido a un avispero. A partir de ese momento se lanzarían numerosos ataques, con formaciones más pequeñas de bombarderos y cazas, estos grupos de bombarderos atacarían objetivos situados alrededor de Londres, donde las bases eran más numerosas y vitales. Si estos ataques conseguían destruir cazas en tierra, perfecto, pero su principal objetivo era atraer a los cazas de la RAF para ser destruidos por los Bf-109.

p1769_heinkel_high_salvington_0320El 24 de agosto se reanudaron los ataques pero esta vez los alemanes disponían de información importante, mediante escuchas radiofónicas habían ubicado las bases y aeródromos más importantes del Mando de Caza. Estos aeródromos se convirtieron en objetivos prioritario.

Durante toda la mañana, grandes y pequeñas formaciones de aviones alemanes volaron de un lado al otro del Canal, confundiendo así a los operadores de radar.  A las 15:00 horas comenzaron los ataques reales atacando varios aeródromos (Manston, Hornchurch y North Weald) así como a  los barcos que se encontraban atracados en Porsthmouth.

Los cazas del Grupo 11 no daban abasto y apenas pudieron interceptar los ataques y una oleada de 170 bombarderos atacó varios objetivos situados entre Kent y Escocia. Las nuevas tácticas de la Luftwaffe funcionaban muy bien. Aunque los cazas alemanes derribaban menos aviones enemigos, las grandes formaciones de bombarderos llegaban a sus objetivos más fácilmente. Con sus fuerzas diezmadas el comandante del Grupo 11, pidió al Grupo 12 que cubriera los aeródromos situados al norte de Londres. Muchos de los aeródromos del mando de Caza, especialmente los situados alrededor de Londres, fueron seriamente dañados porque los británicos carecían de dispositivos de defensa adecuados contra los bombardeos nocturnos. Este tipo de ataques continuaron y llegaron a producirse hasta 170 ataques al día, interrumpidos sólo por el mal tiempo.

Pero en la madrugada del 25 de agosto se produjo un hecho fortuito que influiría en el desarrollo de la Batalla de Inglaterra. Un He-111 que intentaba localizar depósitos de combustible en Thameshaven, lanzó por error sus bombas en el centro de Londres. Aunque algunas zonas de la ciudad habían sido bombardeadas en otras ocasiones, el centro de la ciudad seguía intacto por orden expresa de Hitler. Sin embargo, en esta ocasión Londres había sido bombardeada aunque por un avión que se había perdido.

A media mañana, Churchill, ordenó al Mando de Bombardeo de la RAF que lanzara un ataque sobre Berlín. Ochenta y cinco bombarderos Hampden se dirigieron hacia la capital alemana, era una misión más de propaganda que de importancia militar. Después del bombardeo que produjo pocas bajas, Goering prometió a Hitler que Berlín nunca más sería bombardeada. Pero en Londres, Churchill ordenó nuevos ataques y esperó a ver como reaccionaban los alemanes.

En los días siguientes los ataques sistemáticos de la Luftwaffe sobre los aeródromos  empezaban a dar resultados, Hornchurch, Debden, Bigin Hill, Kenley, Tangmere, Rochfort, Croydon y Shoreham fueron destruidos. 160 bombarderos arrasaron la zona industrial de Liverpool, en otra oleada de ataques dejaron sin electricidad a siete estaciones de radar donde oleadas de cazas volaron hacia sus objetivos sin que los cazas de la RAF pudieran interceptarlos. La Luftwaffe derribó treinta nueve cazas del Mando de Caza, la mayor cifra conseguida desde que comenzó la batalla.

Al otro lado del Canal, León Marino empezaba a tomar forma. Veinticinco mil soldados fueron llevados a los cuarteles  que se encontraban a lo largo del Canal. Cientos de barcazas y naves de transporte ocuparon los pueblos costeros junto con miles de vehículos y caballos. En Berlín, Hitler tuvo una reunión con sus asesores  para discutir la operación León Marino y preparar nuevas represalias ante los ataques a Berlín. El 10 de septiembre tomaría una decisión sobre la invasión, naturalmente todo dependía de la supremacía aérea sobre el sur de Inglaterra, pero el 1 de septiembre este objetivo estaba cada día más cerca.

heinkel_zps7979fd87En el Mando de Caza, la situación era bastante crítica. Desde el 24 de agosto al 6 de septiembre 6.466 cazas de la RAF habían sido derribados y de ellos sólo 269 pudieron ser reemplazados. La RAF perdía más cazas de los que podía sustituir lo que significaba que el Mando de Caza  sería pronto aniquilado. El gran número de bajas entre pilotos era un problema aún más serio. Desde que comenzó la batalla habían perdido 409 pilotos. Para sustituirlos permitió que doscientos pilotos extranjeros, polacos y checos en su mayoría, se unieran a la batalla. También se incorporaron varios pilotos del Mando Costero y de los centros de entrenamiento, que pasaron a formar parte del Mando de Caza tras unas horas de vuelo en Spitfire o Hurricane.

No había ninguna duda de que gracias a la Luftwaffe la victoria sería para Alemania. Las pérdidas eran casi las mismas en ambos bandos, lo que era aceptable para Alemania porque disponían de más aviones. Por primera vez, las pérdidas británicas eran superiores a las alemanas. Los aeródromos del Grupo 11 se encontraban en su mayoría destruidos o seriamente dañados.

El 3 de septiembre, Goering convocó a sus comandantes de Flota Aérea. Hitler había trazado un plan para León Marino por el cual la flota de invasión zarparía el 20 de septiembre e invadirían Gran Bretaña el 21 de septiembre. Había que acabar con el Mando de Caza.

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