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La Batalla de Inglaterra. 3ª parte y final: El Blitz

En la reunión del 3 de septiembre, dos de los comandantes de las Flotas Aéreas tenían diferentes opiniones de como rendir a Inglaterra. Kesselring, creyendo los informes del servicio de inteligencia alemán, pensaba que el Mando de Caza estaba desarticulado y que apenas quedaban unos cien cazas para defender Gran Bretaña. En su opinión, pensaba que había llegado el momento de lanzar un gran ataque contra Londres, de esta manera se obligaría a todos los cazas de la RAF a despegar y enfrentarse a los aviones alemanes.

 Sperrle, cuyas tripulaciones volaban normalmente en misiones de bombardeo a través de la zona más ancha del Canal y siempre encontraban una fuerte resistencia no pensaba lo mismo. El creía que el Mando de Caza aún disponía de unos mil aparatos, en realidad al Mando de Caza le quedaban unos setecientos aviones, y que se debería seguir atacando los aeródromos.
Goering tomó partido por Kesselring confiando en un informe en el que decía que la RAF había perdido en agosto 1.115 cazas. Llegaba el momento de León Marino, si la Luftwaffe atacaba Londres todos los cazas de la RAF saldrían a defender la capital y entonces los Bf-109 acabarían con ellos. Como Hitler había ordenado bombardear Londres por los recientes ataques a Berlín, podían empezar los ataques cuanto antes.
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 Durante los siguientes días continuaron los ataques de la Luftwaffe contra los aeródromos del Mando de Caza. Pero en la tarde del 7 de septiembre, 7.625 bombarderos y 648 cazas empezaron a concentrarse sobre Francia a unos 3.000 metros de altura, ocupando una superficie de 1.200 kilómetros cuadrados. Los operadores de radar y los vigías supieron inmediatamente que algo había cambiado: las pequeñas formaciones cuidadosamente coordinadas de las últimas semanas se habían transformado en dos grandes formaciones. Una formación se dirigía hacia los astilleros del Támesis y la otra sobre Londres. Se lanzaron más de tres toneladas de bombas dejando Londres envuelto en llamas. Aunque los Spitfire y los Hurricane consiguieron derribar cuarenta y un aparatos enemigos, estos fueron interceptados en su viaje de regreso, después de que lanzaran sus bombas. El Mando de Caza perdió veinte y ocho cazas.
Pero ante la devastación había una posibilidad de victoria, por primera vez en las últimas semanas la Luftwaffe no había atacado los aeródromos del Mando de Caza, permitiendo que los Hurricane y Spitfire pudieran ser reparados y volver a volar para enfrentarse a las formaciones enemigas.
Battle_of_britain_air_observerAl día siguiente la Luftwaffe volvió a lanzar un ataque nocturno contra Londres. Pero el día 9 de septiembre, cuando otras dos grandes formaciones intentaron repetir el ataque del 7 de septiembre, el Grupo 11 estaba preparado. Se habían trasladado varios escuadrones del Grupo 10 y 12 al 11. La primera formación de bombarderos se encontró tal resistencia que tuvo que soltar sus bombas antes de tiempo. La segunda formación fue alejada de su objetivo pero aún así consiguió lanzar algunas bombas sobre Londres y alrededores. En ese día el Mando de Caza perdió diecinueve de sus cazas y derribó a veintiocho aviones de la Luftwaffe.
Blitz-Londres
El fracaso de este ataque fue un contra tiempo para los alemanes. Obviamente, el Mando de Caza seguía funcionando por mucho que el servicio de inteligencia alemán informará de lo contrario. El 11 de septiembre un nuevo ataque alemán fue rechazado por la aviación británica. El tiempo apremiaba y Hitler dio de plazo hasta el 17 de septiembre como plazo para despejar el cielo del sur de Inglaterra. Con la invasión a poco más de una semana, Goering, decidió enviar a todos sus bombarderos disponibles y luchar hasta el final en un último combate aéreo que decidiría el curso de la Historia.
El Día de Inglaterra
 
El 15 de septiembre amaneció claro y con escasos bancos de nubes sobre el cielo de Gran Bretaña. Durante las primeras de la mañana las pantallas de radar no mostraron movimiento alguno de la aviación alemana. Alrededor de las 11 de la mañana, las estaciones de radar empezaron a captar una gran formación sobre Francia. A las 11:30, cuatrocientos cazas y cien bombarderos Do-17 empezaron a desplazarse hacia Inglaterra.
Mientras tanto, el Mando de Caza había estado preparándose y estaba dispuesto hacer uso de todos sus recursos.
El Grupo 11 contaba con doscientos cazas incluyendo un escuadrón del Grupo 10 y cinco del Grupo 12, con los que formaría una “gran ala” de ataque. Sobre las 12 de la mañana, los primeros cazas se encontraron con los primeros aparatos enemigos sobre Canterbury. Mientras los cazas ingleses se enfrentaban a los cazas alemanes, los bombarderos siguieron su rumbo hacia Londres sin ninguna protección. Fue entonces cuando Keith Park, comandante del grupo 11, envió a diez escuadrones para que interceptaran estos bombarderos. Sin los Bf-109 de escolta, los bombarderos fueron presa fácil de los cazas británicos. Sus formaciones se rompieron y muchos soltaron su carga de bombas antes de llegar a sus objetivos. La fuerza principal de ataque logró llegar hasta Londres donde bombardearon varios distritos, incluido el palacio de Buckinham, pero los principales objetivos apenas fueron dañados y muchos de los bombarderos alemanes cayeron envueltos en llamas.
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En aquel momento, el punto culminante de la batalla, se encontraban en el aire 310 cazas de la RAF. Los pilotos alemanes estaban impresionados porque se les había dicho que el Mando de Caza quedaban menos de cincuenta aparatos. Mientras los cazas y bombarderos de la Luftwaffe regresaban a sus bases, sus tripulaciones estaban convencidas de que el Mando de Caza todavía existía como unidad de ataque.
Aquel día, los británicos tuvieron mucha suerte ya que la segunda fuerza de ataque se retrasó hasta dos horas permitiendo a los cazas del Grupo 11 reabastecerse y rearmarse. Cuando la segunda oleada llegó a los alrededores de Londres, diez escuadrones del Grupo 11 y del Grupo 12, la mayor fuerza de cazas jamás reunida por los británicos hasta la fecha atacó con dureza a los bombarderos alemanes.
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Sobre el cielo de Londres, 350 aviones se enfrentaban en un ballet mortal, los bombarderos lanzaron sus bombas sobre Londres pero no llegaron alcanzar los objetivos señalados. Al atardecer y tras contar el número de bajas, la Luftwaffe había sufrido una gran derrota. Aunque se estimó que los alemanes habían perdido 185 aparatos, la pérdida real fue de 60 aviones, de ellos 40 bombarderos. Además algunos Bf-109 cayeron al Canal al quedarse sin combustible. Estas pérdidas fueron suficientes para convencerse de que no habían conseguido la supremacía aérea, ni habían aniquilado al Mando de Caza que ese día sólo perdió veintiocho de sus cazas.
Aunque Goering pensaba que el Mando de Caza podía ser destruido en los próximos días, muy pocos estaba de acuerdo con él. El 16 de septiembre el tiempo empeoró y sólo pudieron realizar algunos ataques y el 17 de septiembre amaneció lluvioso. El tiempo para la Luftwaffe se había agotado. Hitler canceló la operación León Marino y dirigió su atención hacia el este, empezó a preparar la operación Barbarroja.
Aunque la Lufwaffe siguió bombardeando Londres por las noches, la inminente amenaza de invasión había terminado. Gracias a los esfuerzos del Mando de Caza, los famosos “Pocos” consiguieron derribar 1.918 aviones de la Luftwaffe y ocasionar la pérdida de 2.662 hombres. El Mando de Caza pagó el precio de 1.012 aparatos y 537 hombres, gracias a ellos Gran Bretaña sobrevivió y venció en la Batalla de Inglaterra.

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