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Wojtek, el Oso-Soldado

Es común escuchar anécdotas, en todos los conflictos armados desde sus inicios, de animales que pelean al lado de los combatientes, incluso sacrificando sus vidas en combate. Caballos, perros, mulas, elefantes, camellos y hasta gatos, por decir sólo algunas especies, han acompañado a soldados en los conflictos, soldados que los adoptan como a uno más de su unidad, teniendólos en la más alta estima. Incluso, hay casos de que el comportamiento de esos animales es tan ejemplar que se le dedican monumentos, o inclusive medallas. En varios Ejércitos del mundo es usual ver monumentos al caballo en cada cuartel de Caballería por ejemplo.

Este caso en particular es bastante especial, pues el protagonista es un animal poco domesticable, y prácticamento no hay antecedentes de una mascota de estas características.

Todo comienza tras la invasión soviética de Polonia. Miles de soldados polacos marchan al cautiverio al Este. Muchos de los oficiales serían salvajemente asesinados en Katyn. La situación es penosa para los polacos, pero da un vuelco en 1941, cuando Alemania invade la URSS. A través de un acuerdo con el gobierno polaco en el exilio se logra la liberación de miles de polacos. La fuerza está al mando del General polaco Wladyslaw Anders, un comandante muy respetado por sus tropas, y por esto se le denomina “El Ejército de Anders”. La idea inicial es que esta fuerza actúe junto a los soviéticos contra la Wehrmacht. Pero la gran mayoría de los polacos desconfía de los soviéticos. Y tenían razón para hacerlo.

Se pretendía enviar a los polacos al frente con poco equipo, sin ropa de abrigo, poca munición y armamento escaso. Aparte de esto las constantes fricciones políticas con los soviéticos hacen mella. Anders es un ferviente anticomunista y no quiere saber nada de sus nuevos “aliados”. Por esto decide moverse al sur, dar toda la vuelta hacia Oriente Medio, en una especie de Anábasis polaco. La ruta: el llamado “corredor persa”. Allí estaban los británicos, con quienes ya combatían polacos.

El Ejército de Anders está en movimiento, una masa de 25.000 almas, y no son sólo militares: en seguida se suman civiles polacos que habían sido deportados por la URSS. Su destino será primero Irán, donde los famélicos soldados recibirán atención y serán encuadrados en unidades, para luego ir hacia Líbano, donde se unirán con sus colegas para combatir con los aliados, entrenados y armados por las fuerzas británicas. Allí la fuerza de Anders se conocerá como el II Ejército Polaco.

A medio camino, en las montañas entre Irán e Irak, los polacos divisan un niño famélico cargando a sus espaldas una mochila. El niño les pidió algo para comer, y los polacos que sabían de privaciones, compartieron lo poco que tenían. Mientras el niño comía salió de su bolso un pequeño osezno. El niño les contó que el osezno había perdido a su madre, quizá por cazadores y que por eso lo había tomado en el camino. El pobre oso se encontraba en muy malas condiciones, famélico y lleno de pulgas. No tenía muchas esperanzas de vida. Los soldados se identificaron y se enternecieron con él.

Luego de negociar con el niño, lo cambiaron por un poco de comida. Se lo quedaron y lo adoptaron. Pronto el pequeño oso se ganó el corazón de todos, y lo bautizaron Wojtek. El pequeño oso era alimentado a base de leche condensada de las raciones de los soldados. Wojtec acompañaba a los soldados en sus marchas, se sentaba con ellos en los camiones de transporte, compartía el rancho e incluso dormía como una pequeña mascota en las barracas de los soldados. Los oficiales, lejos de impedir la presencia del oso la alentaban, pues aparte de encariñarse ellos también, veían que Wojtek verdaderamente levantaba la moral de las tropas. Wojtek se convirtió en la mascota oficial de la unidad, la recién creada 22º Compañía de Transporte. Era parte del II Cuerpo Polaco: las tropas de Polonia Libre al mando del General Anders, luchando en las fuerzas de Montgomery contra los alemanes de Rommel.wojtek-the-bear

De ser el cachorro mimado por todos, pasó a ser un gran oso pardo, y ya grande abandonó la leche condensada por la cerveza, que le fascinaba. Como recuerdan sus “compañeros de armas”, como Augustyn Karolewski, al oso le encantaba, como todo soldado después de una acción, “tomarse una cerveza y fumarse un cigarro”. También recuerda que “era como un gran perro, nadie le temía”.

Los siguientes años de Wojtek y sus compañeros de armas transcurrirán entre Palestina y Egipto. El oso parecía haber nacido para la vida castrense y vivió muchas aventuras. En una ocasión ayudó a capturar un egipcio que se había infiltrado en la base, espiando para los alemanes.

desktop-1432072318En 1944 la estadía en Líbano llega a su fin. Los polacos deben salir hacia un nuevo destino, Italia. Pero había un problema, los británicos no permitían mascotas en sus buques. Para no dejarlo atrás, incorporaron a Voytek a la unidad. Sería un miembro más de la 22º Compañía de Transporte.

3_305665kLa 22° cruza a Italia y actúa en una de las batallas más sangrientas de la campaña, la batalla por Monte Cassino. Allí Wojtek se desempeñó como transportador de municiones. Llevaba municiones al frente, donde los soldados polacos combatían contra los bien parapetados paracaidistas germanos. Su unidad fue clave en la victoria.

conociendo-historia-wojtek-el-oso-soldado-L-mfYSoyLa figura de Wojtek, llevando municiones desde las centros de aprovisionamiento hasta las líneas de frente, a veces ignorando el fuego enemigo se transformó en una postal común de la batalla. Los polacos de otras unidades cada vez que veían al oso llevándoles municiones gritaban de alegría, se hizo muy popular entre todas las tropas polacas en Casino. Durante la batallá jamás rehusó participar en las misiones de aprovisionamiento, y eso que muchas eran bajo intenso fuego. Tampoco tiró ningún cajón de municiones durante sus misiones. Fue tal fue el impacto y la popularidad que tuvo, que la  22º Compañía de Transporte cambió su emblema por el de un oso llevando municiones, siendo aprobado sin objeciones por parte del Comando aliado. Aparte, esta acción le hizo ganar fama a Wojtek y le valió el mote de “el oso-soldado”, siendo ascendido a Cabo (Kapral) del Ejército de Polonia.

2000px-Wojtek_soldier_bear.svgCuando la guerra terminó, una nueva realidad se impuso. Los polacos, como muchos combatientes fueron desmovilizados. Pero ellos tenían un problema mayor: Polonia había sido ocupada por la URSS, y se había instalado un sistema de gobierno comunista. Muy pocos polacos quisieron volver a su tierra natal. La mayoría vivió en el exilio. Al pobre Voytek no le quedaban más opciones que ser llevado a un zoológico. Fue llevado al de Edimburgo, siendo una de sus atracciones principales. Cada vez que alguno de sus viejos camaradas de armas lo iba a visitar, parece que el viejo guerrero volvía a la vida. Pero la vida va avanzando, y las visitas que eran diarias al principio, se hicieron cada vez más esporádicas. A pesar de esto, lo cierto que no cesaron jamás. Sus viejos compañeros se estaban poniendo viejos, justo como él.

image043El oso cayó en una vida melancólica, pero cada vez que alguien hablaba en polaco daba vuelta la cabeza. Se convirtió en la metáfora perfecta de la situación de muchos polacos, languidenciendo en el exilio o tras las rejas en un Estado totalitario. Wojtek murió de causas naturales en 1963. Algunos dicen que murió por viejo, otros que murió de tristeza.

Últimamente se ha lanzado una campaña para construirle un memorial a tan gallardo soldado, que tuvo como resultado la erección de dos memoriales, uno en Cracovia y otro en Edimburgo, inaugurados en 2013 y 2015, respectivamente.

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Y no sólo ha recibido homenaje en esas estatuas. Hay ositos de peluche y hasta una marca de cerveza artesanal, en honor a la afición de Wojtek por esta bebida.

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Fuente: Wojtek Memorial Trust

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