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Honderos baleares, los temibles mercenarios

Los honderos baleares aprendían a usar la honda desde la más tierna infancia. A lo largo de estos fragmentos adaptados y traducidos a partir del excelente relato corto «Aníbal i s’ibositá», del ibicenco Lluis Ferrer, conoceremos a una de las unidades más importantes y aterradoras de la Antigüedad, que como mercenarios, servirían a Cartago, y más tarde, terminada la II Guerra Púnica, también a Roma.

“(…) en la práctica de lanzar grandes piedras con honda aventajan a todos los demás hombres.”
Diodoro Sículo, Biblioteca histórica.

“Después de navegar como cangrejos en las rocas de Gimnesis rodeados de mar, arrastraron su existencia cubiertos de pieles peludas, sin vestidos, descalzos, armados de tres hondas de doble cordada. Y las madres señalaron a sus hijos más pequeños, en ayuno, el arte de tirar; ya que ninguno de ellos probará el pan con la boca si antes, con piedra precisa, no acierta un pedazo puesto sobre un palo como blanco.”
Licofrón de Calcis (280 a. C.), Alexandra

guerreros-iberos-angus-mcbride«-¿Sabes por qué los ibositanos aprenden a tirar con honda? Para no pasar hambre. Así de sencillo. Cuando cumplen cinco veranos, sus madres les cuelgan las dos comidas del día, una por la mañana y otra al atardecer, en lo alto de la rama de árbol más elevada que puedan alcanzar. Les enseñan a trenzar esparto, les dejan un montoncito para que se hagan una honda y los abandonan a su suerte. Si no saben hacerla, aprenden; y si después no saben tirar las viandas a pedradas con ella, pues bien, tampoco comen. Siempre hay madres observándolos, vigilando para que no hagan trampas ni se ayuden unos a otros.

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Si en tres días con sus correspondientes noches no han alcanzado el objetivo, sus madres los llevan de vuelta a casa para alimentarlos y consolarlos, pero no les volverán a dejar tocar jamás una hebra de esparto, ni una honda, ni nada que se le asemeje. Serán repudiados a lo largo de toda su vida adulta por haber sido incapaces de superar la prueba. Los que continúan en ella van perfeccionando su destreza en tiro durante semanas, hasta que tan solo necesitan de dos disparos, uno por la mañana y otro por la tarde, para poder alcanzar su sustento. Después, empezarán a practicar tiros a diferentes distancias… «

ibosim«-Ibosim y su isla vecina, Columbraria, están justo enfrente, mirando hacia poniente de Cartago Nova en Iberia. Al norte de estas islas está la Gimnesia Mayor, y un poco más al norte, la Menor, Nura, donde muestran más interés por apilar piedras una encima de otra que en lanzarlas. Las hondas ibositanas o gimnesias son el mismo tipo de arma, pero mientras que los primeros utilizan una de esparto trenzada a medida de quien la maneja y van acompañados de una terrible cuchilla de doble corte que manejan con gran destreza, los segundos utilizan tres hondas distintas: una ancha y corta para tiros de precisión; otra muy larga fabricada, si era posible, con tendones animales, para disparos de larga distancia; y su preferida, una de medida mediana que podía lanzar proyectiles de hasta una mina de peso. Piedras grandes como los puños de un hombre.

11725_919723721395006_2868449353421558831_nEl resultado era devastador para sus enemigos: el que no acababa desarmado, acababa con la cabeza abierta, o ambas cosas. Siempre portaban tres hondas, una en la mano, otra atada a la cabeza y la última en la cintura. No eran tan diestros como sus vecinos al sur en el manejo de armas blancas, pero ambos, ibositanos y gimnesios, tenían por costumbre embadurnarse de arriba a abajo con manteca de cerdo para tornarse más escurridizos durante el combate cuerpo a cuerpo, y también con aceite de lentisco que, según decían, era un poderoso linimento para los golpes. Luchaban prácticamente desnudos… «

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10998667_919723528061692_4968194921851198817_n«-En la isla de Ibosim tienen minas de un plomo excelente que se extrae mezclado con una ínfima cantidad de plata, del todo insuficiente para rentabilizar su extracción, pero bastante como para imprimir una calidad a la aleación que convertía esos glandes -que ellos mismos fundían expresamente para sus hondas- en lo único que yo haya visto jamás en este mundo capaz de perforar corazas o cascos romanos. Nunca las lanzaban al azar; todas iban dirigidas al corazón de los romanos pero, si portaban escudo, apuntaban directamente a los ojos. Por eso mismo se dice desde siempre que resulta más valioso un ibositano que cuatro gimnesios. El inconveniente es que, al ser una isla tan pequeña, se puede disponer de ellos en poca cantidad.»

«-A mediodía, en Cannas, las dos fuerzas nos encaramos en esta posición. Los romanos formando su esquema clásico de batalla, confiando en su superioridad numérica. Y nosotros, organizados de tal modo que, a vista de pájaro, dibujábamos una media luna, el símbolo de la diosa Tanit. Justo así: los cuadrados pequeños a cada lado se corresponden a las caballerías y los alargados a las infanterías…

10842238_919269964773715_6747548892123733071_oManiobrando tal y como hacen siempre, nos enviaron en avanzadilla a su primera línea de falanges con los escudos cubriéndolos por arriba y los laterales, táctica que ellos denominan «testudo».

11021210_919729688061076_3294385201931023306_nAl primer paso que dieron, los honderos gimnesios situados en nuestra segunda fila empezaron a lanzar por encima de ellos y a discreción aquellos enormes proyectiles con sus hondas medianas. Caían tantas piedras y tan pesadas que los romanos se las veían y deseaban para sostener el escudo por encima de sus cabezas. Cuando se hubieron acercado lo que consideraron suficiente para abrir las tortugas y dar inicio al asalto, se toparon de bruces con los ibositanos de vanguardia, que los esperaban hondeando sus glandes de plomo y plata. Éstos agujerearon, literalmente, toda su primera línea de infantería y dos escuadras de caballería, sin sufrir una sola baja.

Balearic_Slinger_shumateA todo esto, ni siquiera nos habíamos desplazado aún de nuestra posición inicial. Los romanos empezaron a avanzar en bloque, en línea recta, tal y como siempre han hecho. Fue entonces cuando realizamos nuestra maniobra: la tenaza. Rápidamente, ibositanos y gimnesios dejaron paso a derecha e izquierda a las infanterías íberas y galas respectivamente. Mientras una sección por flanco de caballerías númidas los cubrían por cada lado, las otras dos llegaron a su retaguardia para fustigarlos por la espalda, cerrando así el círculo por completo y engulléndolos como si fueran granos de uva. Los africanos a lanzadas, los bárbaros continentales con sus hachas y espadas, y finalmente, los baleares a pedradas y a cuchillo, masacraron aquel pomposo y confiado ejército en tan solo medio día.»10959535_919723818061663_3296932077943056064_n

2 thoughts on “Honderos baleares, los temibles mercenarios

  1. What an excellent account. I became fascinated with the history of the Honderos after first seeing the great man-sized statue by Palma cathedral then learning something about them. I live in the NW Highlands of Sciotland, write and am working on a fictional tale titled ‘Marcel the Hondero’ which i will try to wrap accurately around their history Any help or advice would be appreciated as I am amazed that there is so little published about these fascinating warriors from our history.

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