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Operación Dynamo. La evacuación de Dunkerque.

Cuando a principios de 1940 los aliados occidentales se reforzaban en Francia, la moral era alta. Habían tenido años para prepararse para otra guerra, la exultante Línea Maginot representaba un formidable escollo que las tropas alemanas no podrían traspasar. Aunque fuertes y respetables tras su veloz victoria en Polonia, en la práctica las divisiones alemanas todavía no estaban plenamente equipadas, y contraria a la creencia popular, distaba mucho de estar completamente motorizada. Sin embargo, una vez los germanos se lanzaron a la ofensiva se mostraron asombrosamente imparables frente a lo que muchos consideraban una coalición difícil de batir, el ejército francés, considerado como uno de los mejores del mundo en 1940, reforzado además por tropas inglesas de la BEF (British Expeditionary Force; Fuerza Expedicionaria Británica).

El 10 de mayo, las tropas alemanas se lanzaron a la ofensiva, atacando Holanda y Bélgica, que aunque declaradas neutrales, se habían preparado, conscientes de que podrían ser fácilmente arrastradas a la guerra por la ofensiva alemana. Las tropas franco-británicas de acuerdo a sus planes de defensa, se movilizaron, desplazando sus unidades a Bélgica para reforzarlos, mientras que otras custodiaban la principal línea de defensa francesa. Solo había un punto expuesto, el sector del bosque de la Ardenas, donde los estrategas aliados habían considerado un terreno impracticable para una penetración alemana. De ser posible, el movimiento de sus tropas mecanizadas llevaría días, quizá semanas; tiempo de sobra para reforzar las posiciones del rio Mosa. Se equivocaron, el Grupo A del Ejército Alemán, bajo las órdenes del General Von Rundstedt alcanzaron el Mosa en tan solo dos días, antes de que los aliados pudieran reaccionar. Cuando lo hicieron, los alemanes ya se habían asentado firmemente y rechazaron los dispersos y mal coordinados contraataques franceses. Holanda se rindió el 17 de mayo, tras el demoledor bombardeo de Rotterdam; mientras el avance alemán en el norte de Francia amenazaba con cercar al grueso de la Fuerza Expedicionaria Británica y a dos Cuerpos del Ejército Francés, junto a los defensores belgas.

El 20 de mayo, las primeras tropas alemanas llegan al estuario del Somme, y las unidades empezaron a dirigirse hacia el norte, cerrando la trampa a los defensores aliados. Boulogne fue tomada por los alemanes el 23, Calais, tres días después. Aunque los franceses confiaban en que un ataque en dirección sur liberaría el cerco y frenaría a los alemanes, el comandante de la BEF, el General Gort, no lo tenía tan claro y ordenó a las tropas inglesas retroceder hasta Dunkerque para ser retiradas vía marítima, en una carrera por llegar antes que los alemanes a su única vía de escape. Sin embargo, los alemanes, aunque estaban más cerca y tenían Dunkerque a la vista, se detuvieron. Con toda probabilidad en aquel momento, el 24 de mayo, cuando las tropas alemanas tenían a la vista la ciudad costera, si Rundstedt se hubiese lanzado a la ofensiva hubiera tomado la ciudad, defendida por apenas un batallón inglés,  cortando la vía de escape planeada por Gort y sentenciando a la BEF. Pero el comandante del Grupo A, avalado por el mismísimo Hitler ordenó a sus tropas detenerse. La principal razón fue para conservar sus unidades acorazadas, aunque los franceses e ingleses habían fracasado en frenar a los alemanes con sus contraataques, estas acciones ofensivas habían causado bajas a las columnas alemanas. Temeroso de que sus puntas de lanza acorazadas fueran flanqueadas y debilitadas por más contraataques ordenó un alto para disgusto de sus comandantes de división, había que consolidar las posiciones y preservar los tanques para el resto de la campaña francesa, pues las tropas alemanas aún estaban empezando a conquistar terreno galo. Göering se ofreció al Führer para terminar el trabajo con su Luftwaffe sin necesidad de arriesgar los tanques, por lo que los cazas y bombarderos en picado empezaron a ensañarse con las tropas inglesas en retirada.

Tanques franceses Somua S35 abandonados por su tripulación tras ser inmovilizados por fuego alemán.

Con bastante antelación y temiendo la debacle, los ingleses habían empezado a planificar para la evacuación en el mismo momento en el que las fuerzas alemanas cercaron a las fuerzas del BEF en Bélgica y el norte de Francia, la llamada operación Dynamo. Se empezó a reunir tantos buques como se pudiese, principalmente destructores, armados para protegerse de los ataques aéreos y lo suficientemente rápidos para hacer varios viajes al día, hasta 39 de estos buques pudo asignar inicialmente la Royal Navy a la operación; los barreminas también fueron usados en cantidades significativas, pero aún así, era poco para salvar a los miles de hombres cercados y se requisaron todo tipo de buques disponibles. Un poco más tarde de comenzar la operación, se hizo un llamamiento de colaboración a los patrones de embarcaciones civiles para requisar sus buques, dado que se necesitan embarcaciones de pequeño calado para transportar a los soldados de las playas a los grandes buques que esperaban algo más alejados de la costa. Algunos de estos patrones, insistieron y varios consiguieron participar personalmente en las operaciones de rescate, pese a las reticencias de la armada de usar personal civil en las operaciones. A la Armada no les faltaron voluntariosos marinos que se ofrecieron a ir en sus propios barcos. Esto dio lugar a que centenares de embarcaciones civiles de todo tipo, desde pesqueros y motoras a yates y ferris, se uniesen a las operaciones en lo que se llamo, “el espíritu de Dunkerque”; la solidaridad del pueblo con sus soldados en estas embarcaciones que fueron conocidas como “little ships”. Belgas, holandeses y franceses, aportaron lo que pudieron dadas las circunstancias.

Mapa con la situación y su evolución de las tropas aliadas cercadas por el avance alemán.

Los primeros buques partieron al atardecer 26 de mayo, 1 crucero, junto a 8 destructores  y otras 26 embarcaciones de todo tipo. El bombardeo alemán había provocado daños en los muelles de Dunkerque, siendo inservibles. No obstante, uno de malecones que protegían el puerto de Dunkerque por el lado oriental podía servir a los intereses ingleses, siendo usado para atracar allí los destructores para evacuar a las tropas. Vistas las dificultades, se optó por recoger también a los soldados desde las playas al este del puerto, mediante embarcaciones de pequeño calado que irían llevando a los hombres a los buques de mayor tamaño, para agilizar lo máximo posible la evacuación. El 27 de mayo, los alemanes retomaron la ofensiva, no tardando en ponerse a tiro de artillería de Dunkerque, sin embargo, el tiempo ganado por el parón del avance alemán, permitió a  la BEF llegar hasta la ciudad portuaria y junto a los franceses preparar un perímetro de defensa, incluyendo el abrir diques para inundar grandes áreas imposibilitando el avance de los blindados Para el día 28 la ruta más corta entre Dover y Dunkerque (la llamada ruta Z), fue abandonada, debido en esos momentos los buques se aproximaban demasiado al alcance de la artillería alemana en la zona de Calais, por lo que se optó por una ruta más segura, pero más larga, que a su vez, exponía a los buques mayor tiempo al ataque de aviación alemana.

Por otro lado, y para empeorar las cosas, Bélgica firmaba el armisticio, obligando a varias unidades inglesas a llenar el vacio dejado por las tropas belgas y el IV y V Cuerpo del 1er Ejército Francés era sitiado en Lille, sin embargo, la valiente resistencia de los franceses mantuvo ocupadas a 7 divisiones alemanas (4 de infantería y 3 acorazadas) durante cuatro días hasta la inevitable rendición, lo que evitó que estas tropas germanas se uniesen al asalto de Dunkerque. Las operaciones no estaban exentas de riesgos como se puede leer; la aviación alemana atacaba en cuanto permitía el tiempo (pues afortunadamente para los ingleses hubo varios días de mal tiempo que impidieron las operaciones aéreas), atacando a los buques de evacuación y ametrallando las playas llenas de soldados que aguardaban pacientemente su turno. De vez en cuando, algún avión conseguía un impacto directo en los atestados buques, matando o hiriendo a centenares de soldados en el acto. Los buques hundidos representaban un peligro a la navegación al igual que algunos encallados, que ávidos de rescatar vidas inglesas, tocaban fondo al aproximarse demasiado a las playas o se empotraban en bancos de arena mientras intentaban evitar los ataques alemanes. Para el día 30 las pérdidas de 2 modernos destructores, más uno antiguo (el HMS Wakeful hundido por una lancha torpedera E-Boat y el HMS Grafton por el submarino U-67 y el HMS Grenade por aviación) hizo decidir al Almirantazgo la retirada de los destructores más modernos de las operaciones, aunque afortunadamente la intervención del Vice-Almirante Wake Walker, quien dirigía las operaciones navales del reembarque, convenció al Almirante Ramsay de la necesidad de destructores, pues esa retirada le dejaba entonces con tan solo 15 viejos destructores.

Con todo, el día 30 representó un nuevo éxito en las operaciones, evacuando además las primeras tropas francesas también atrapadas en el cerco alemán, mientras las embarcaciones estaban cubiertas por el mal tiempo y las negras nubes del combustible ardiendo de los depósitos portuarios, alcanzados por los raids aéreos.  El día 31, el General Gort y el General Broke eran evacuados, el  General Alexander pasaría entonces a tomar el mando de las tropas sitiadas en Dunkerque. Ese día se alcanzaría el máximo número de tropas evacuadas (68.014) a pesar de la intensa actividad de artillería alemana y la aparición del viento que dispersó las nubes de humo que cubrían las operaciones. Aunque el día siguiente también fue exitoso en cuanto a cantidad de evacuados, la Royal Navy perdió cuatro de sus destructores, incluyendo el buque insignia del Vice-Almirante Wake Walker, alcanzado por Ju-87 Stukas. Ante lo cual, el Vice-Almirante hizo de una lancha torpedera su buque insignia.

Rutas de evacuación al principio de las operaciones.

Tropas inglesas a la espera para ser embarcados desde una de las playas de Dunkerque

Con el agua prácticamente hasta el cuello, los soldados se internan en el mar para llegar a uno de los navíos de evacuación

El sábado 2 de junio se esperaba acabar con la operación, sin embargo, y aunque la vanguardia inglesa había sido evacuada casi al completo, aún quedaban en tierra 6.000 hombres, junto a 65.000 camaradas franceses atrapados en el cerco alemán; en un último esfuerzo, la flota de evacuación consiguió rescatar 26.000 hombres más el día siguiente, antes de iniciarse el último viaje en la madrugada del 3 al 4, cuando, el viejo HMS Shikari, con 383 soldados, dejaba las costas de Dunkerque, siendo el último barco en abandonar la zona. Después de eso, los alemanes estaban a tan solo 5 km del puerto, demasiado cerca para permitirse algún viaje más. La operación Dynamo se daba por concluida oficialmente a las 14:23 del día 4.

338.226 hombres fueron rescatados de Dunkerque, la mayoría pertenecientes a la BEF, pero también un importante número de soldados franceses, más de 100.000, para las cuales sólo significó unos días de respiro antes de volver a ser enviados a Francia a seguir con la lucha, junto a unos cuantos miles de belgas. No obstante, la mayor parte del equipo británico se había perdido; vehículos, carros de combate, artillería, suministros, municiones, armamento personal, etc… Alrededor de 3.500 soldados ingleses perecieron durante las operaciones de evacuación a las que se sumaba más de un millar de ciudadanos de Dunkerque, muertos por los bombardeos. 40.000 tropas francesas fueron apresadas, muchas de las cuales habían combatido con tesón en retaguardia para dar una oportunidad a sus aliados ingleses.

Uno de los “little ship” se aproxima sobrecargado a puerto para desembarcar parte de los hombres rescatados

A pesar de la dura derrota que les expulsó del continente, los  ingleses intentaron seguir fieles a sus compromisos y enviaron dos divisiones a Francia, cuyos restos fueron repatriadas finalmente entre el 15 y 25 de junio de diversos puertos franceses, ante la inminente derrota, junto a los restos de la BEF que escaparon del cerco alemán de finales de mayo. En total, la aventura expedicionaria en Francia le costaría a los ingleses 68.000 bajas, y la pérdida de casi todo el equipamiento enviado a combatir junto a los franceses; representando en algunos casos, como el de los carros de combate o los cañones de campo o antitanque, casi la mitad de lo que poseía el Ejército Británico en ese momento.

El destructor francés Bourrasque se hunde lentamente el 30 de mayo tras golpear una mina durante las operaciones de evacuación, tal y como atestiguan los soldados en cubierta a espera de abandonar el barco

Soldados alemanes inspeccionan un Spitfire Mk I del 19 Sq. de la RAF, abatido el 26 de mayo mientras daba cobertura aérea a las operaciones en el área de Dunkerque.

El esfuerzo había costado a la marina inglesa 6 destructores hundidos, a los que se sumaban 3 destructores franceses. Otros 19 dañados de diversa consideración. Casi 200 barcos de casi todos los calados, entre militares y civiles usados en las operaciones, fueron hundidos y un número bastante similar fueron dañados. Una queja recurrente de los soldados ingleses fue la falta de cobertura aérea, viéndose desprotegidos ante los ataques aéreos alemanes. Sin embargo esto no es del todo justo, la RAF aportó su esfuerzo en cubrir las operaciones, aunque su zona de operaciones principal fue lejos de Dunkerque, intentando desbaratar las incursiones de bombarderos alemanes antes de llegar al puerto. Las cifras hablan por sí solas, el Fighter Command perdió 145 cazas intentando cubrir las operaciones de evacuación, de los que 45 eran de los nuevos Spitfire. A estas pérdidas se sumaban otros aparatos hasta alcanzar un total de 177 aviones. Las pérdidas alemanas son difíciles de precisar, por la tendencia, por errores o intereses, de inflar las cifras por parte inglesa y la imprecisión de algunos registros, donde no se especifica el número de aviones alemanes perdidos en relación a las operaciones contra la evacuación. Así pues la cifra suele rondar los 150 aparatos de los que 35 fueron reclamados por las dotaciones de artillería antiaérea de los buques. Si bien los aviadores ingleses no consiguieron evitar los ataques a las playas, por primera vez los alemanes experimentaron problemas para mantener su control del aire, que hasta la fecha se había mostrado total.

Aunque en la práctica significaba una derrota, la operación por si misma fue un éxito que fue tildado de milagro. Los ingleses esperaban que la operación durase dos días, rescatando un máximo de 40.000 hombres, sin embargo, el alto alemán, junto a la resistencia francesa y la cantidad de embarcaciones implicadas, permitieron alargar la operación hasta el 4 de junio, rescatando a la mayoría de sus efectivos, cuya pérdida, sin duda, hubiese puesto a Gran Bretaña en una situación delicada que posiblemente la habría dejado totalmente vulnerable y más predispuesta a un armisticio con Alemania. La alegría general por el éxito de la evacuación fue tal, que Winston Churchill tuvo que salir al paso y recordar que las guerras, no se ganan con retiradas. Cierto, pero sin duda, esta retirada dio un respiro a los ingleses de cara a encarar sus momentos más dificiles tras la caída de Francia.

Por Antonio Salmerón.

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