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El Club del conejillo de Indias (Guinea Pig Club)

“En ese momento, una fuerte explosión me arrancó la palanca de mando de la mano, y todo el aparato tembló como un animal herido. Un segundo después, la cabina era una masa de llamas: instintivamente, alargué el brazo para abrir la cubierta. No se movió. Me quité los cinturones y traté de forzarla; pero esto requería tiempo, y, cuando me dejé caer en el asiento para la coger la palanca en un último intento de girar el avión, el calor era tan insoportable que me sentí desfallecer. Recuerdo un momento de intensa agonía; recuerdo que pensé: “¡Así que es esto!”, y me llevé las manos a los ojos. Entonces perdí el conocimiento.”

Así relataba el piloto inglés Richard Hillary su derribo el 3 de septiembre de 1940 en su libro, “El último enemigo”. Como él, numerosos pilotos sufrieron quemaduras al incendiarse sus aviones, algunos de ellos no sobrevivieron. Para los que sí, comenzaba el arduo camino de la recuperación. En Inglaterra, el doctor Sir Archibald McIndoe, cirujano plástico, entro en la historia medica, no solo desarrollo nuevos métodos para el tratamiento de sus pacientes afectados por quemaduras y necesitados de cirugía plástica reconstructiva, si no que también les ayudo en su recuperación emocional y psicológica, luchando no solo por devolverles el aspecto humano, si no que también que se les tratase como tales. Él fundó un club social que incluía a sus pacientes, así como médicos y anestesistas con la intención de estrechar lazos y elevar la moral, club que pronto fue rebautizado por los pacientes como “El Club del Conejillo de Indias” por las técnicas a veces experimentales a las que se veían sometidos. Esta es la historia de aquellos aviadores. Es bien cierto de que no fueron los únicos afectados, pilotos de ambos bandos y diversas nacionalidades sufrieron el horror de las quemaduras, pero la notoriedad y visibilidad que alcanzaron aquellos aviadores, mayoritariamente británicos, no fue vista en ningún otro lado durante y después de la guerra. Continue reading

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R.A.V.C. Real Cuerpo de Veterinarios del Ejército (Gran Bretaña)

Orígenes

Hasta finales del siglo 18 no había servicio de veterinaria en el Ejército británico. Los herradores, contratados por el gobierno británico, eran los responsables de herrar los caballos del Ejército y también eran los responsables del tratamiento médico y de la atención general de los animales. Sin embargo, las fuertes pérdidas continuas de caballos durante las campañas militares de finales del siglo 18 llevaron a la decisión en 1796 de que los veterinarios del ejército debían ser reclutados en la Facultad de Veterinaria de Londres de reciente formación.

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Alquimia bélica

En la Europa central del Renacimiento, la alquimia y todas las ciencias y pseudociencias que la componían (química, física, medicina, botánica, metalurgia, astrología, esoterismo, nigromancia, etc) tuvo un papel importante en el soldado que iba a combatir, tanto en el armamento que portaba, como en pociones u otros remedios más o menos milagrosos que le permitieran volver sano y salvo.

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